La humanidad comienza a tomar distintas posiciones con respecto a uno de los temas más discutidos y desarrollados por los grandes pensadores de la metafísica: el sentido de la vida y la muerte. Existe la idea biológica de que los seres vivos mantenemos un ciclo en el cual nacemos, nos desarrollamos hasta llegar al punto más alto de nuestra capacidad física (en el cual nos debemos reproducir), para después empezar una decadencia natural hasta el día de nuestra muerte.
La metafísica intenta contestar las cuestiones fundamentales que nacen a partir de la acción de vivir éste ciclo: -¿Para qué estamos aquí? - ¿Cuál es el sentido de la vida? - ¿Cuál es el sentido de la muerte? - ¿Cuáles son los principios y causas del mundo?- Un concepto principal de esta rama de la filosofía es el alma. Aristóteles define el alma como “el acto de un sujeto natural orgánico que tiene la vida en potencia”.[1] De tal manera, éste filósofo de la Antigüedad entiende que el cuerpo existe en la existencia de su acto o alma. También explica que todo ser vivo tiene un alma que se manifiesta en cada una de nuestras células. El movimiento es un concepto esencial para entender la vida, ya que gracias al cambio constante que vivimos entendemos el ciclo biológico de nuestras vidas. El momento en el que un organismo deja de moverse, es el mismo momento en el que muere. Por consiguiente, desde el punto de vista de la metafísica de Aristóteles, todo organismo o “sujeto natural orgánico” esta condenado a la muerte.[2]
Sin embargo, la modernidad se ha encargado de depositar todas las esperanzas de la humanidad en los avances de la ciencia, siendo la tecnología su principal herramienta. Son éstos avances los que han permitido crecer la esperanza de vida de manera importante. A pesar de todas las cuestiones que la ciencia a logrado contestar, sigue habiendo una enorme inquietud humana por saber cuál es el sentido de nuestra existencia y cuál es su sentido después de la muerte.
En el artículo “Camus y el mito de Sísifo: Lo absurdo que es vivir, el suicidio y una salida”, publicado en Creators, Sergio Pérez Gavilán, explica, a partir de las ideas de Albert Camus, que, al final de cuentas, la búsqueda por la respuesta de estas inquietudes humanas no tienen sentido, además de que resultaría insatisfactoria cualquier respuesta. El simple ejercicio de buscar un sentido a la vida nos lleva al absurdo, uno de los conceptos más importantes del filósofo existencialista. Es absurdo ante una falta de comprensión del mundo que nos rodea. Pérez Gavilán entiende a Camus, explicando que el humano tiene una tendencia irreparable a buscarle un orden, un sentido a las cosas. Camus se interesó por la idea del suicidio y creía que el acto suicida era una confesión ante esta visión de lo absurdo que es la vida; una vez que el suicida acepta que no puede responder a la pregunta -¿Para qué estoy aquí?- se ve sobrepasado por la vida. Ahora bien, a la cuestión de -¿Por qué nos aferramos a vivir?- Camus argumenta que “en el apego de un hombre a su vida hay algo más fuerte que todas las miserias del mundo. El juicio del cuerpo equivale al del espíritu y el cuerpo retrocede ante el aniquilamiento. Adquirimos la costumbre de vivir antes que la de pensar. En la carrera que nos precipita cada día un poco más hacia la muerte, el cuerpo conserva una delantera irreparable”.[3] Es ésta carrera que llevamos hacia la muerte, la que la ciencia y sus avances tecnológicos intentan prolongar día con día.
Es evidente que los alcances de la ciencia y su tecnología no están definidos en su totalidad. La ciencia ha demostrado avances, muchas veces “inimaginables”, que abren la puerta a nuevos horizontes de oportunidad. Mencioné previamente que “comenzamos” a tomar distintas posiciones, ya que comparado con la existencia de la humanidad en el planeta, el poco más de medio siglo que llevamos investigando y avanzando el concepto de la Criónica, es un periodo corto. Según indica el Cryonics Institute la Criónica implica enfriar a una persona recientemente fallecida a temperaturas de nitrógeno líquido con el fin de mantener el cuerpo conservado indefinidamente. Su objeto es mantener al paciente conservado hasta que la ciencia sea capaz de reparar o reemplazar tejidos vitales y en última instancia revivir al paciente.[4] Es aquí donde creo necesario hacer reflexiones para intentar dimensionar la magnitud de estos objetivos.
Como primera reflexión creo necesario entender la separación que existe entre detener el proceso de la muerte y alcanzar los avances necesarios para revivir un ser humano. Parece absurdo apostar por un método que aún sigue sin responder preguntas básicas para sentir cierta seguridad en ésta inversión. Tim Urban, autor del artículo “Why Cryonics Makes Sense”, publicado en la WWW por waitbutwhy.com, se burla de forma sarcástica de estas seguridades. Habla sobre el momento del futuro en el que podamos ser revividos y pone en tela la condición “¿Seremos revividos por las personas que, en su momento (cuando sea posible revivir), tengan la decisión?” Urban menciona que seríamos como animales de granja, en teoría tendríamos derechos, pero sin la habilidad de luchar por nuestros propios derechos, tendríamos que confiar en otras personas para luchar por esos derechos por nosotros.[5] Es igual de absurdo a la idea que expone Camus en su novela “El extranjero”, cuando el personaje principal reflexiona encontrándose en el banquillo de acusado: “…me sentía tentado a veces a intervenir (durante el juicio) y mi abogado me decía entonces –Cállese, será mejor para su causa.- Parecía como, si de algún modo, el proceso se llevase dejándome fuera. Todo se desarrollaba sin mi intervención. Se decidía mi suerte sin contar conmigo.”[6]. Me parecería imprescindible, para las personas interesadas en la Criónica, como mínimo, el desarrollo y conclusión de un pacto que intente cerciorar el proceso. De igual manera, creo que es un punto que muestra de manera sencilla y realista, que la Criónica es aun una idea en desarrollo y que para que extienda sus objetivos a nivel mundial, le falta formarse por más tiempo.
Otra cuestión que se debe responder con respecto al objeto del instituto, es la definición de muerte. Tim Urban, en su artículo, deja claro que para los institutos dedicados a la Criónica, la muerte es un proceso y no un evento único[7], argumentando que la mayoría de los tejidos del cuerpo se mantienen intactos a nivel celular, incluso después de que el corazón deja de latir, por lo que el objetivo de los institutos dedicados a la Criónica es buscar detener el proceso de la muerte tan pronto como sea posible después de la “muerte legal”, dando a los futuros médicos la mejor oportunidad de revivir al paciente.[8] Aquí entra mi reflexión principal sobre la Criónica, ya que, visto desde otro punto de vista, ésta intenta eliminar la muerte del ciclo biológico. Si la ciencia consigue el objetivo de revivir y rejuvenecer, la muerte se convertiría en una opción y no sería una parte inevitable de la vida. Por lo tanto, una de las cuestiones fundamentales de la metafísica y de las culturas a nivel mundial, se vería sumamente cuestionada por el uso de esta tecnología. La búsqueda del sentido de la vida ya no tendría el límite natural de la muerte. Si como humanidad eliminamos el límite natural e histórico de la muerte, cabe la posibilidad de que se invalide y re-cuestione toda la filosofía universal e histórica desarrollada antes de dicho acontecimiento. Me parece completamente válido y necesario cuestionar…
-¿Seguiríamos buscando un sentido a la vida u olvidaríamos todo sentido de la vida?-

 

 

[1] El problema de la muerte desde el punto de vista de la metafísica, Clarence Finlayson, Universidad Central, Caracas. http://www.filosofia.org/aut/003/m49a0748.pdf

[2] Ibid.

[3] https://creators.vice.com/es_mx/article/wn4g9m/camus-y-el-mito-de-sisifo-lo-absurdo-que-es-vivir-el-suicidio-y-una-salida

[4] http://www.cryonics.org/about-us/

[5] https://waitbutwhy.com/2016/03/cryonics.html

[6] El extranjero, Albert Camus, pág. 99-100, Alianza Editorial

[7] https://waitbutwhy.com/2016/03/cryonics.html

[8] http://www.cryonics.org/about-us/

- Imagina que vas viajando en un avión, en este avión va a un lado de ti la persona que más amas el día de hoy, frente a ti están tus padres, atrás tus hermanos y para no alargar tanto este ejemplo, dentro de este avión viajan todas las personas que amas y que son importantes para ti. El viaje dura 24 horas, el destino para todos es el mismo, pero cualquiera si así lo desea, puede saltar en cualquier momento por la puerta trasera. Lo único que puede llevar consigo es un paracaídas que de alguna manera, dicen pero nadie lo ha corroborado jamás, amortiguará la caída al completamente desconocido mundo del más allá. Puedes saltar cuando así lo desees, de hecho la puerta esta siempre abierta, pero ¿te animarías a saltar? ¿dejarías a todas estas personas en tu búsqueda por ver que hay, en lo que describen algunos, como el increíble avión del futuro?-

¿Qué hace este viaje de 24 horas que llamamos vida, lo suficientemente atractivo y valioso para aguantar todo ese tiempo en un espacio delimitado y reducido, con barreras y tensiones pero con todo lo necesario para vivir, sorprenderte y darte felicidad? ¿Cuál es la razón por la que hasta el día de hoy no haz decidido lanzarte por la puerta trasera del avión usando ese paracaídas que tienes integrado en tu espalda? ¿Estarías dispuesto o dispuesta a dejar a todas estas personas atrás? ¿Cómo te sentirías cuando aterrices, suponiendo que vives para ello, pero te encuentres con un mundo completamente descocido, lleno de espacios, ideas y entes que poco reconoces, te identificas e incluso te relacionas? ¿Encontrarías un propósito lo suficientemente fuerte como para no saltar de ese avión en el que acabas de aterrizar? ¿Qué te ataría o cuál sería la razón más poderosa por la que te quedarías en este nuevo mundo y por cuanto tiempo? por que recuerda que eres inmortal o eso dicen que pasa cuando saltas de tu avión madre y vives para contarlo. –

¡Vaya laberinto¡ ¿No es tan fácil, verdad? Cuando el autor del artículo abrió con el ejemplo del avión poco entendí a donde quería llegar, de alguna manera en un inicio me pareció obvio que yo por ejemplo, tomaría ese paracaídas y que saltaría, parecía evidente que la más pequeña posibilidad de sobrevivir era mucho más atractiva que acabar en mil pedazos y muerto, para siempre, en quién sabe que lugar. Según continué leyendo hasta terminar el artículo, me di cuenta que si me remonto a ese primer ejemplo, es muy sencillo saber cual sería mi repuesta si viajara en ese avión completamente solo, pero creo que al autor se le olvidó una de las partes más importantes: En este avión no viajamos solos, o al menos la gran mayoría no lo hace.

Como ente del universo, me gusta pensar que existe una razón única por la que me tocó vivir en este espacio de tiempo, usando este pedazo de energía, que es prestada y que en algún momento me toca regresar. Es curioso cuando te das cuenta la enorme casualidad y todos los factores que tuvieron que suceder uno tras otro, siempre en ese orden, para que hoy tu te encuentres leyendo este mar de palabras que, otro individuo como tu, escribió durante este precioso espacio de tiempo que jamás se repetirá. ¿A dónde quiero llegar? A mi primer punto. No se puede engañar al universo, la materia no se crea ni se destruye, solo se transforma y a todos nos toca en algún momento transformarnos. Quiero pensar, por hipotético que sea, que por simple Ley de la conservación de la materia de Lavoisier, todos somos parte de este ciclo de transformación que le da pié a la continuación de la vida misma, donde es imposible que la materia ocupe dos veces el mismo espacio en diferente tiempo, con vista en que la vida misma prolifere y continúe.

Mi segundo punto lo abriré con estas preguntas: ¿Qué es lo que el día de hoy te motivó para seguir viviendo? ¿Por qué vale la pena todo este esfuerzo que haz hecho para cumplir los años y días que hoy tienes? ¿Qué te motiva, qué te gusta, qué amas de la vida en este preciso instante?

Me di a la tarea de sentarme con varios amigos para platicar sobre este tema. Dándoles un breve resumen del artículo que nos comparte Tim Urban, abrí la conversación y dejé que ellos siguieran dándole forma y fondo a la discusión. Podría asegurar que de los 6 sentados alrededor de la mesa, 5 comenzaron diciendo un contundente -“Si lo haría”- pero poco a poco entre ellos mismos se fueron cuestionando diferentes factores por los cuales si o no valdría la pena la “Cryonicists” y si realmente sería algo que considerarían en sus vidas.

Es curioso como a todos, incluso a mi, nos domina la curiosidad en primera instancia. ¿Quién no quisiera ver cómo será el futuro? Cuando nos han enseñado en la vida a vivir por el futuro, olvidando ver, oler y vivir el presente. El arraigo cultural a tener los ojos puestos en el “más allá” nos domina, llevándonos a responder frente a una pregunta como esta. -¡Yo sí!- Pero es cuando vertimos a la mezcla a otras personas, aquellas que hoy son muy importantes para ti, que el color del agua cambia y nos comenzamos a preguntar justamente, lo que hoy hace vivible tu vida misma. El barullo y la discusión acalorada se detiene y la mesa se congela a pensar si valdría la pena despertar, incluso “pudiendo seguir siendo uno mismo” en un futuro desconocido y solo, donde todas aquellas personas que han recorrido tu mente en estos segundos, no estarán para vivirlo y compartirlo contigo. Incluso, por la mente se cruzan preguntas como: ¿Te gustaría despertar y encontrarte solo, no conocer a nadie en absoluto? Imagínate que despiertas y si, te lograron reactivar tu cerebro pero dentro de un cuerpo que no reconoces, puede ser un pulpo otra persona o hasta una misma máquina ¿qué sentirías de despertar y verte frente a un espejo sin ver a quien solías ser? -Yo me traumaría y creo que me mataría-, comentó una amiga golpeando la mesa levemente.

Como estas preguntas saltaron a la discusión muchas otras, todas en el mismo sentido, ¿por qué te gustaría ver un mundo que ya ni siquiera es el tuyo, que lo que amas hoy de la vida, quien sabe siquiera si esté para ese entonces, solo por el simple hecho de triunfar sobre la muerte? ¿tu qué opinas, te gustaría? No me contestes todavía, dame unos minutos más.

Dentro de el vaivén de tópicos hubo en particular uno que cautivó mi atención. ¿Qué es aquello en lo que pensarías primero si estás a punto de morir? O tal vez la pregunta sería ¿Quién es aquella persona en la que pensarías si estuvieras a punto de morir? Por que es una realidad que, la gran mayoría de las personas que enfrentan hoy una enfermedad terminal, te dirá que la única razón por la que quieren seguir viviendo es por que no quieren despegarse de esa vida que aman, entendiendo que esa vida es y se forma alrededor de las personas que se encuentran en ella. Viven motivados por la opción de poder seguir creando y compartiendo momentos alrededor de estas personas, incluso son ellos quienes le dan sentido a soportar el terrible dolor por el que están pasando. Muchas de estas personas, también te dirán que no quieren morir por no infligir dolor en sus seres queridos, por no ver “destruirse” a su mamá o a sus hijos. La idea siquiera de “afectar” a estas personas por el hecho de morir mantiene a muchas personas luchando por la vida hasta que ésta les gana y el universo da por terminado un ciclo para ver nacer a uno nuevo.

Con esto llego a mi segundo y último punto: Son las personas que amas hoy, las que hacen que la vida misma tenga sentido y que ames el simple hecho de vivir. Vivir no es seguir respirando, no es seguir siendo tu mismo, vivir es esto que se da al combinar todos los factores que se dieron en un mismo tiempo y espacio para que hoy estés vivo y puedas compartirlo con quien amas, haciendo de esta vida, de tu vida, lo que te hace hoy estar tan enamorado de ella.

Por mi mente se cruzan muchas otras razones, pero no entraré en más detalles, yo no tomaría ese paracaídas y dejaría a todas estas personas en el avión en búsqueda de un “What if…” que si todo sale bien acabaría en un mundo o planeta tan desconocido como lo hubiera sido traer a una persona de 1800 o 1900 (quedándome corto en tiempo) a vivir hoy en un 2018. No entraré en detalle de la problemática emocional y psicológica a la que se enfrentarán todas aquellas personas que decidan tomar el paracaídas, frente a una “sociedad” a la cual será casi imposible adaptarse, frente a tecnologías que, incluso hoy, nuestros mismos padres tienen problemas para entender y eso que viven en el mismo espacio de tiempo que nosotros. Solo imagínate como será despertar con 200, 500 o 1000 años de avances tecnológicos, podría compararlo con darle hoy un iphone a un cavernícola (entendiendo que los saltos tecnológicos cada vez se dan en mayor magnitud y en menor tiempo.) Finalmente, ¿estará la sociedad del futuro preparada para “re integrar” a toda esta horda de personas que desde 1970 decidieron que quieren conocer el futuro? No lo se, y tu tampoco, de hecho nadie lo sabe, solo el universo.

Hay muchas razones por las cuales yo no lo haría, tal vez tu compartas algunas de ellas o puedas debatirlas todas. Incluso tu puedes tener decenas o un par de razones por las cuales si lo harías, me dará gusto escucharlas e incluso debatirlas, pero una cosa es cierta, tanto tu como yo estaremos de acuerdo en que esta vida vale la pena vivirla por aquellas personas con las que hoy puedes compartirla. Ya podremos en algún momento, con las respuestas reales en la mano y donde quiera que sea que vamos a acabar, si es que acabamos, sentarnos a discutir lo “acertados” o “equivocados” que estábamos sobre esta teoría cuando aún vivíamos nuestro tiempo como “humanos” en un planeta llamado Tierra. ¡Hasta la próxima vida entonces!

Cuando era pequeña, yo no sabía lo que quería ser de grande, pero de lo que si estaba segura era de lo que no quería ser y eso era ser Doctora. Tuve una infancia, aunque bastante buena, hubo un tiempo que no la disfruté del todo, mi padre era un médico cirujano que se dedicaba, mayormente a salvar vidas o al menos, eso decía, yo en realidad lo que veía eran los días que se iba a trabajar tan temprano que nunca me tocó disfrutar de un desayuno con él antes de irme a la escuela, comidas donde solo lo alcanzaba cuando se iba a tomar su siesta y las noches donde ya me tocaba ir a dormir e incluso, cuando me despedía tenía que verlo cada noche abrir un libro tipo “Biblia” antes de subirme a la cama. Recuerdo una adolescencia donde por cinco años consecutivos no hubieron vacaciones, pues todas sus cirugías eran programadas justamente en esos días. Estaba 100% segura que jamás me dedicaría a eso, lo entendí claramente pero, lo que nunca entendí es que realmente  “eso” nunca había el problema, sino la educación que mi padre y el padre de mi padre tuvieron que vivir y, que seguido de esto, él también me lo quiso inculcar a mí “Si no trabajas duro entonces, no vale la pena el esfuerzo”. Pero, en serio, ¿Ha valido la pena?

Dicen que en México vivimos en un paraíso, gozamos del mejor clima, las mejores playas, disfrutamos de diversos estilos de comida, de culturas y que, además, nos damos el lujo de aprovecharlo. Pero todo mexicano podrá asegurar lo tan incierto que esto es en la realidad.

México aún es un país en desarrollo, dónde la gente debe trabajar hasta los 65 años y que aún así, no le alcanza el tiempo ni el dinero para sobrevivir. Un país donde el salario mínimo, comparado con el costo de la canasta básica, corresponde a 15 días de trabajo. Por tal es que decimos “Un mexicano nace para trabajar” y te daré las razones del porqué.

Conforme a datos de la OCDE, México es de los países que más horas trabajan por año con un total de 2,255, que, si lo comparamos con otros países miembros, Alemania trabaja solo 1,363, Estados Unidos 1,783 e incluso Chile con 1,974. En México, este total corresponde en promedio 43.36 horas por semana.

Ahora que, si comparamos los días que se pueden disfrutar de vacaciones al año, México sigue siendo el que menos tiene con solo 6 días, mientras que en los países de Europa disfrutan de un mínimo de 20. Esto quiere decir que, conforme a la LFT, si nosotros quisiéramos tomar por lo menos 24 días debemos seguir en el mismo empleo durante unos 30 o 34 años.

¿Ya queda más claro verdad? Es una realidad que trabajamos mucho, nos dedicamos día y noche a laborar incansablemente para sustentar a la familia eso es un hecho, entonces ¿por qué no estamos mejor?, ¿por qué nos siguen considerando como un país de flojos que solo bebe tequila y escucha mariachi? (eso me lo dijo una amiga francesa).

Quiero comparar ahora el PIB de los mismos países miembros de la OCDE, vemos que Estados Unidos, con un total de USD$18,624,500 M, supera por 4 veces a Alemania con USD$3,686,606 M, y por 17 a México, con tan solo USD$1,046,925 y, si esto lo dividimos entre la población total que cuenta cada uno entonces podemos decir que cada habitante de Estados Unidos genera por hora trabajada un total de $104 USD, en Alemania $62 USD y en México no más de $17 USD. Esto quiere decir, que trabajar más horas no es directamente proporcional a un aumento en la productividad, creo que más bien es de manera inversa.

No digo que estos datos sean correcto o que esto sea totalmente cierto ya que al final, cada país dependemos de mucho más variables, pero cuando me tocó escuchar la propuesta del Sr. Carlos Slim de trabajar 3 días a la semana, no me sonó tan descabellado, así me puse a pensar si realmente nuestro sistema ha estado funcionando durante todo este tiempo. En Francia trabajan 35 horas a la semana y su nivel de vida es mucho más alto que el nuestro, los alemanes son una hegemonía mundial, y no se diga de nuestros vecinos del norte (USA); como nos encantaría a todos vivir el “American Dream”. ¿Por qué no considerarlo nosotros? Lo sé, los que se oponen a la propuesta obviamente dicen que si se mantiene el mismo salario, será peor pues tendrías menos ingreso; pero si se propusiera trabajar más horas, menos días inclusive, si el gobierno y la iniciativa privada trabajaran juntos para aumentar el ingreso, esto podría ser una muy buena opción. Existen otros factores lo sé, pero cada vez más generaciones exigen un cambio, cada vez más personas buscan trabajos con horarios mas flexibles, disfrutar de más tiempo con sus familias y si pudieran ser trabajos donde no tuvieras que ir los fines de seama mucho mejor. Es cuestión de cambio de cultura y de perspectiva, yo, que viví y creci sin aprovechar a mi familia en su totalidad, soy una creyente de esta propuesta y, ¿por qué no intentar algún cambio? Digo, que podemos perder ahora si ya varios como yo también hemos perdido una infancia, creo que ya di las suficientes razones y esto le incluyo las de mis futuros descendientes, estoy segura que ellos querrán disfrutar de más tiempo conmigo.

Hace unas semanas, en una de mis clases de Collective Academy, hicimos un test como parte de un ejercicio de autoconsciencia. Buscábamos identificar los valores que nos motivan a poner en acción nuestros mejores talentos. Queríamos saber en qué lugares somos más efectivos, qué situaciones nos inspiran al éxito, y también cuáles no.

La idea es que quienes pueden entender sus motivantes naturales son más capaces de perseguir las oportunidades correctas por las razones correctas y obtener los resultados que desean.

Para mí, uno de los hallazgos más contundentes fue la forma de describir la importancia que le doy a la compensación monetaria en un trabajo: es una función básica. Mi pasión yace en el impacto social, el trabajo en equipo y en transformar la vida de otros. Tener mayores ingresos es un bonito plus, pero nada más. No le da más significado a mi vida profesional, ni me motiva a desempeñarme mejor. Lo que sí me inspira es estar en un lugar donde se hace el bien, tanto social como económico (no sólo donde se hace dinero). Y, por lo menos hoy, un ‘bono de productividad’ no cambiaría eso, aunque quisiera (¿Te pasa igual?).

En mi opinión, no tener una ambición irracional por acumular más riqueza económica es una gran virtud (incluso si no es enfermiza). Si tú eres así, permíteme felicitarte. Creo que has desarrollado algo muy positivo que incontables personas aún no experimentan. Y aunque esta práctica tiene múltiples beneficios a largo plazo, hacerlo constantemente (sea por decisión o por circunstancias) lo vuelve un hábito. Uno que –como todo hábito- vale la pena cuestionar.

Ya sea que tú tampoco estés motivado por obtener más dinero, que sí lo estés, o que ya lo tengas, esto te puede interesar.

Verás, Wendy Wood, profesora responsable del departamento de psicología y negocios de la Universidad de California del Sur, explica que los hábitos surgen a través del aprendizaje asociativo: cuando repetimos lo que nos funciona en cierto contexto, formamos una fuerte conexión entre las señales de ese contexto y la respuesta que tenemos ante él.

En el caso del sistema económico en el que vivimos, un aumento, un bono por desempeño o el incremento en las utilidades son algunas de las principales pistas diseñadas para evocar un esfuerzo especial en los trabajadores. De modo que no haber generado una relación con una pista de este tipo podría hacer que ningún comportamiento se detone, y –si no te habías hecho consciente de ello- podría también significar no estar explotando todo el potencial del negocio (o por lo menos a verte como bicho raro en una empresa tradicional).

¿Has estado pensando en emprender? Esto te podría ayudar a decidirte de una buena vez.

Charles Duhigg, en su charla de TEDx ‘The Power of Habits’, menciona que todo hábito está compuesto por tres elementos:

  1. El detonante, que es la señal que inicia el ciclo del hábito. Es la pista que te indica que es momento de pasar al siguiente elemento (casi casi en automático).
  2. El comportamiento, que es la acción que tomas cada vez que escuchas, ves o piensas en la señal detonante. Usualmente no la cuestionas, sólo actúas en consecuencia.
  3. La recompensa, que es la forma en la que te premias por haberte comportado de la forma en la que lo hiciste.

Y este úlitmo elemento (la recompensa) es el componente más poderoso en la formación de un hábito de acuerdo con Charles. Pues un hábito no cambia por cambiar tu forma de pensar. Cambia cuando identificas la pista que lo detona y controlas la forma en la que premias tu actuar.

Si tú tampoco estás especialmente motivado por obtener una compensación económica más grande déjame compartirte una frase que escuché de un conferencista hace unas semanas:

“Compra algo que no puedas pagar, al menos una vez al año. Hazlo, porque si no sabes para qué sirve el dinero no te vas a atrever a buscarlo”.

¿Interesante, no? Este puede ser un buen motivante para empezarte a mover. Primero, haz de una fecha especial tu detonante ¿Cuál? La que quieras. Puede ser tu cumpleaños, la fecha en la que conociste a tu pareja, el aniversario de la partida de alguno de tus padres o la primera luna llena del año. Fija un momento que no cambie, y márcalo en el calendario.

Luego, sáltate un paso y compra por anticipado algo que disfrutes tanto (tu recompensa) que no te permitas no vivir algo similar nuevamente el próximo año. Algo tan costoso que te obligue a buscar incrementar tus ingresos para poder volverlo a vivir. En otras palabras, algo que te fuerce a cambiar tu comportamiento (y ya, por fin, emprender).

Si la idea te está gustando, te invito a que no dejes que se quede en emoción. Es más, ponle fecha ya y escoge tu recompensa. Cuando lo estés disfrutando, súbelo a alguna de tus redes sociales (igual y termina siendo el siguiente trend topic, algo así como un #SlumdogMillionaireChallenge).

¿Tú ya pasaste la etapa de despertar el deseo de incrementar tus ingresos (igual y hasta un poquito de más)? ¡Perfecto!

Tú compra algo que sí puedas pagar. Pero cómpralo no para ti, sino para alguien que no pueda pagarlo por sí mismo.

Regala una mochila a un niño que lleve sus cuadernos en una bolsa de plástico, una cita al veterinario para la mascota de una persona sin hogar, o la cena de año nuevo a una familia que no iba a celebrarlo ¿Te imaginas hacer de la práctica de provocar momentos mágicos en la vida de otros un hábito? ¿Cuán diferente sería el mundo? Sí, ya sé, quizá no mucho. Pero para ese niño, ese indigente o esa familia, sería una muestra de que si se basan en sus motivantes naturales pueden ser capaces de perseguir las oportunidades correctas por las razones correctas y obtener los resultados que desean.

¿Y qué mejor sentido puede tener querer más dinero que provocar el bien?

Llevo casi 7 días fuera de casa, circulando entre pavimento, arena y oscuridad, a veces las rectas parecen interminables y después de leer "Why Cryonics Makes Sense" no logro dejar de pensar en un episodio más de la serie Black Mirror mostrándonos lo peor que puede provocarnos como persona la adicción por la tecnologia y su desarrollo.

Asimismo, es un hecho que la raza humana lleva años en la búsqueda de mejorarse con el gran objetivo de ampliar fuertemente la linea de longevidad, que depende de muchos factores sociológicos y ambientales donde países subdesarrollados como el nuestro, desafortunadamente, no se encuentra dentro de los mejores puestos según el Dashboard on Health Status de la OCED.

Reconozco que hasta el día de ayer creía que el incremento de la variable longevidad dependía directamente de la cantidad de hardware que nuestro cuerpo podia soportar, haciéndonos mas aptos y poco a poco creando una sub especie llamada cyborgs. Hoy, creo que la vitrificación parcial o total es un tema muy fuerte que considerar; no por el hecho médico sino por temas quizá no tan relevantes a simple vista como la belleza.

Recuerdo a mi madre hablar de María Félix y lo guapa que era, que toda su belleza era atribuida al congelamiento al que se sometía en Francia y demás detalles que relataba en los que no pienso meterme.

Imaginemos que la vitrificación se vuelve tan popular y exitosa que en 10 años comienzan a surgir empresas a cargo de corporaciones tan grandes como Loreal o cualquiera que sea tu marca favorita de shampoo ... ¿Te lo imaginas?

Sin duda los costos bajarían en gran medida y más gente tendría acceso a los beneficios de la vitrificación.

En este punto quiero preguntarte ¿Realmente sería para todos? Algo que he aprendido de la Maestría en negocios y tecnología ha sido a segmentar el mercado, sin embargo, mi pregunta sigue siendo la misma.

Si, en este punto debes estar odiandome por ir en contra de la oportunidad abierta para vivir un 24 de julio pero 2500 años posteriores al último parpadeo. No te miento, me encantaría despertar ese día y presumir mis 2526 años. Sería estupendo.

Regresando al punto, imagina una balanza, de un lado tenemos a Lewis Hamilton y en el otro extremo a Elon Musk. Ambos pueden darse el lujo pero sin duda su contribución al avance de la raza humana es totalmente opuesto.

A donde quiero llegar es a la toma de decisiones y la tecnología que nos hace falta desarrollar como un algoritmo que pueda proyectar que tan brillante puedes llegar a ser en el nuevo ambiente que hasta ahora llamamos futuro. Algo así como el algoritmo del Doctor Zola en Capitán América el soldado del invierno pero para bien.

Es aterrador ¿no? Vivir con el miedo de ser el elegido o no serlo.

Para la raza humana del futuro

¿Qué tan bueno sería convivir con un hombre que viene del pasado?

¿Realmente aportaría con la misma calidad al desarrollo de la raza humana?

Suponiendo que fuiste el elegido ¿Te adaptarias rápidamente a un nuevo entorno con nuevas costumbres, nueva realidad?

Creyendo que la respuesta es negativa, ¿Qué harías? ... Seguramente te convertirias en parte de la estadística de suicidios y fracasos de la vitrificación.

¿Sigues creyendo que es para todos?

Si este es el tema creo que debemos buscar la manera consciente de descargar nuestro cerebro a un CPU, es el único camino seguro y con vida casi infinita, que además no afrontaría a la triste pérdida de memoria y tampoco viviríamos en una matriz repetitiva que tarde o temprano aprenderíamos a resolver.

La naturaleza ha creado mecanismos para hacer mas eficiente y simple la toma de decisiones, uno de estos mecanismos es la formación de hábitos. Esto no solo aplica en el ser humano, sino también a los animales, por ejemplo en ratones los cuales se ha demostrado científicamente utilizan menos su cerebro cuando están habituados a obtener alguna recompensa (queso) cuando realizan alguna acción (correr a través de un laberinto).

Los hábitos son rutinas que se realizan consiente o inconscientemente de manera regular que y pueden ser beneficios o perjudiciales como es el caso de los vicios. Un habito se creara mediante la ejecución repetitiva de las siguientes tres acciones (Recordatorio, Rutina y Recompensa):

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Como ejemplo de un habito negativo para la salud pongamos lo siguiente: en una comida de amigos, al terminar los alimentos un comensal enciende un cigarro, en ese momento se dispara un recordatorio para otro asistente que esta habituado a fumar encienda su cigarro, mientras ambos inhalan el humo (rutina) , ellos consideran que es el cigarro es el que ameniza la platica pero no es cierto, fue la misma charla amena, el sentimiento de ser rebelde o de misma pertenecía al grupo el que motivo a que se encienda uno cigarro en el futuro.

Es decir, la siguiente vez que se tenga una situación similar (reunion de amigos o comida) automáticamente el cerebro puede indicar que se debe encender un cigarro para tener la recompensa previa. Lo cual suena de alguna manera lógico, pero al final este habito sera un vicio muy dañino para la salud.

Conocer como funciona este proceso cerebral de automatización de las tareas del cerebro es sumamente útil para lograr superar vicios como en el caso del tabaco ya que puedes identificar la causa raíz, del problema, y cada vez que un recordatorio se presente, cambiar la rutina buscando obtener la recompensa.

Otro ejemplo seria el caso de los grupos de alcohólicos anónimos, tanto el recordatorio (por ejemplo alguna situación de stress)  como la recompensa (eliminar el estrés), están presentes, pero en lo que se debe trabajar es en cambiar la rutina, en este caso cambiar la botella de alcohol con alguna platica donde te brindar apoyo que de alguna manera quitará ese estrés.

Por otro lado, el tener un habito establecido o rutina, hará espacio para que el cerebro pueda dedicarse a otras actividades o pensamientos, es sabido que muchos empresarios exitosos como por ejemplo, Mark Zuckerberg, siempre se visten de la misma manera para ir a trabajar, la razón es que se han creado un habito en la que prefieren dedicar ese tiempo del pensamiento de discernir que ropa usaran a otra actividad mental.

 

-Charles Duhigg - El Poder de los Habitos

Todos los días llevamos a cabo acciones y actividades que no requieren toda nuestra atención, sino que por el contrario las realizamos por nota e inconscientemente: tomar café diariamente, hacer ejercicio o revisar el celular por la mañana son situaciones que ocupan nuestro tiempo sin que nosotros estemos conscientes de ello y para las que el cerebro ha reservado un espacio con el objeto de evitarnos gastar energía cuando las realicemos. Estas acciones reciben el nombre de hábitos y estos se encuentran tan incrustados en la personalidad y en la vida diaria que identificarlos no es una labor sencilla, incluso se pueden adquirir algunos nuevos sin que se note que hay una forma reciente de actuar respecto a diversos factores que se presentan en la cotidianidad. En su conferencia “The power of habit”, Charles Duhigg los define como decisiones que se toman en determinados momentos para ciertas situaciones y que, en ocasiones posteriores, ante igualdad de condiciones, se dejan de tomar para solamente actuar de la misma manera en la que se hizo previamente; además indica que existe un ciclo consistente en una señal que activa una rutina y para la cual siempre existirá una recompensa que será la que de perdurabilidad a este ciclo.[i]

Basado en lo anterior es posible considerar que los mismos parámetros utilizados para estudiar los hábitos personales son aplicables a los que como sociedad desarrollamos y que tienen implicaciones directas en la realidad diaria de nuestro ámbito profesional. En este sentido me gustaría repasar dos hábitos sociales mexicanos que experimentamos día con día y que, a mi parecer, constituyen un lastre anacrónico que imposibilita que alcancemos los niveles de desarrollo necesarios para el bienestar de todos: la educación y la cultura del esfuerzo.

Respecto a la educación, históricamente los hábitos nacionales han estado enfocados a memorizar los contenidos y dogmas que se aprendían en los colegios sin que se fomentará en los alumnos la capacidad de crítica y análisis que los problemas del país requieren. Dado lo anterior, la sociedad mexicana de hoy en día es una que está más acostumbrada a repetir viejas consignas nacionalistas, a tener una postura maniquea de los personajes que han marcado agenda en la historia, y a no estar dispuestos a afrontar los cambios que México necesita para poder darle viabilidad a las futuras generaciones. Haciendo el análisis con las premisas propuestas por Duhigg, la rutina consiste en ir a la escuela a memorizar teniendo como recompensa que no habrá necesidad de realizar mayor esfuerzo para entender variables complejas que se presentan en el día a día, sino que todo simplemente se solucionará repitiendo las viejas consignas a las que se está acostumbrado.

El segundo factor es la falta de hábito que existe a la cultura del esfuerzo, o dicho de otra manera, el hábito a la ley del mínimo esfuerzo. En varios ámbitos dentro de México cuesta mucho trabajo entender la importancia de proyectos a largo plazo que requieren planeación, dedicación y disciplina; los hábitos que existen son enfocados a soluciones de corto plazo, enfocadas más a paliar problemas que a dar soluciones de fondo a grandes retos. (Ejemplos de lo anterior son particularmente observables en las decisiones gubernamentales)

La inercia del país respecto a los dos hábitos mencionados anteriormente ha resultado muy difícil de romper durante el periodo de implementación de las llamadas reformas estructurales emanadas del “Pacto por México” y dicha resistencia se ha acentuado debido a que no existe una recompensa en general que logré alinear los hábitos de los mexicanos. Sucede lo mismo que los consumidores potenciales de cierto producto aromatizante para Procter & Gamble, en donde los primeros no consumen el producto debido a que creen que, aunque es muy bueno, ellos no lo necesitan. Por el mismo camino, la mayoría de la gente en México no cree necesitar los cambios que se están implementando y no están dispuestos a participar en ellos. Sin embargo, ciertos experimentos nos dan la pauta de que es necesario alinear las recompensas de la población para que la gente modifique sus hábitos.

En particular me gustaría citar el estudio “How to get addicted to good habits”[ii] de Reshmaan Hussam, profesora de Harvard, en donde ella y su equipo realizaron ciertas intervenciones en una población en la India para ver si era posible que la gente adoptará buenos hábitos tal como lavarse las manos. Para lo anterior, establecieron ciertas características que dieran una base sólida de partida y ser medianamente aceptados en la población, como que el jabón hiciera espuma (sensación de limpieza) y que no fuera muy perfumado (la gente comía con las manos y los olores se podían mezclar). Los resultados consistieron en que la gente era capaz de adoptar hábitos si se establecían dos variables fundamentes: monitoreo y recompensas económicas. Pero lo más importante es que respecto al factor económico, este sólo fue un aliciente temporal para que la gente se lavara las manos. De hecho, dado que se otorgaban boletos con valor económico por lavarse las manos a un grupo, se observó que el impacto en el hábito deseado de dar entre cero y un boleto era enorme pero que el impacto marginal a partir de tres boletos era muy pequeño. Más aún, el hábito continuó incluso después de que se dejaron de dar los boletos debido a que los beneficios para la salud de lavarse las manos antes de probar alimentos eran palpables.

Regresando a los dos hábitos mexicanos enunciados anteriormente, el identificarlos es inútil si no se plantea solución alguna que permita alinear los objetivos para modificar las recompensas existentes para esos fenómenos; aún más, plantear soluciones no servirá de nada si no somos capaces de implementarlas en la sociedad y dotarlas de una estructura que les permita su supervivencia a lo largo del tiempo. Estoy convencido de que esa recompensa en la sociedad mexicana pasa más por alinearla que por inventarla, por tener el liderazgo con estatura moral que logré aterrizarla a la población en general y mantener la estructura que se ha venido construyendo a lo largo del tiempo: es importante analizar en donde estamos posicionados en México y buscar la recompensa que nos permita mantenernos en este hábito.

Gary S. Becker y Kevin Murphy desarrollaron el concepto económico de Adicción Racional, en el que la racionalidad consiste en un plan para maximizar la utilidad a lo largo del tiempo y en donde una fuerte adicción a un bien es propiciada por efectos muy grandes de consumos anteriores de dicho bien en el consumo actual. A lo anterior nos deben de conducir los buenos hábitos sociales para que se configure un circulo virtuoso en que se pueda siempre caminar hacia adelante. Y mientras tanto nos corresponde como individuos y profesionistas contribuir al desarrollo de esos hábitos sociales desde nuestro día a día entendiendo a fondo lo que hacemos, desarrollando ideas que generen valor agregado en el largo plazo y cuyos beneficios puedan ser permeados tanto a la sociedad como a las personas que junto a nosotros pueden comenzar a realizarlas. En un podcast para Harvard Business Review, Duhigg afirmó que el éxito de una compañía está definido por los hábitos que surgen al interior de ella más que por la estrategia corporativa misma[iii]; es por esto último que sostengo que los cambios deben de llegar desde dentro de la sociedad, buscando nosotros esos impactos exponenciales que da el ir sumando nuevos integrantes que a su vez integrarán a otros más a este círculo virtuoso.

[i] Duhigg, C. (2012) El poder de los hábitos. Barcelona: URANO.

[ii] Nobel, C. (2018). How to Get People Addicted to a Good Habit. Harvard Business Review. Recuperado 29 de Marzo de 2018. https://hbswk.hbs.edu/item/how-to-get-people-addicted-to-a-good-habit

[iii] Fox, J. (June 2012). Habits: Why we do what we do. Harvard Business Review. Recuperado 29 de Marzo de 2018. https://hbr.org/2012/06/habits-why-we-do-what-we-do

  1. The 3 Day work week and the future of actual hours worked.

En México funcionara trabajar menos?

Lo primero que me viene a la mente mientras leo esto es que sería maravilloso, ser productivo y trabajar menos días y tener más días de descanso, en realidad suena maravilloso tener tiempo para poder hacer más cosas en con la pareja, los amigos y la familia. Cuando comienzo a despertar de esta fantasía y como se podría aplicar todo comienza a llenarse de capas y capas de complejidad por la pequeña razón que no somos un país de primer mundo.

Comencé a preguntarle a diferentes personas que conozco, por ejemplo me comentan como es más importante para sus jefes el hecho de verlos en horarios fijos (la hora nalga es más importante), como ven mal el hecho de que salgan a su hora, incluso sus compañeros de trabajo lo ven mal, porque el que sale más tarde es el mejor. Otros me comentaban que la rutina del trabajo era mejor así con los 5 días laborales, porque en los días de descanso o fines de semana era cuando más gastan los niños quieren salir o las parejas, el dedicarse a hacer diferentes actividades requerían mayor ingreso y no lo les parecía una buena idea.

Entonces ¿cuál es el problema? ¿Será que las personas que están al mando son los que deben de pensar diferente? ¿Las personas deben de tener otra mentalidad?.

La conclusión que me viene a la mente es que para poder hacer esto realidad se requiere un caldo de cultivo muy especifico, personas altamente comprometidas con el trabajo que sean altamente responsables y productivas y por el otro lado empresas o jefes que valoren más a las personas y que pongan metas reales medibles y alcanzables. No es algo imposible de lograr pero si debemos de cambiar la mentalidad de los empleadores y las empresas.

Have you ever though what happens after you die?

You know you´re an amazing human being, so surely you might be thinking a direct pass to Heaven, Nirvana, Paradise, Moksha ... or maybe you´re an atheist that believes this is all there is of life. 

Im not here to judge either bow for any kind of beliefs; I respect and appreciate learning from all of them. I am here to expose this "techy situation" that may move a bit your strong feelings about the after death.

I´m a true believer (like Justin), that it´s better to be informed than "oppinionated".

Let´s start by setting some facts; apparently, brain activity may continue functioning for more than 10 minutes after the body is declared as "clinical death". NCBI

Wow, right!

Well, scientists detected that "wow moment" some years before we did and decided they could use those "10 holy minutes" to do something that would stop the actual death of the brain.

The human brain is certainly a fascinating machine that is capable of controlling your ability to think, talk, feel, see, hear, remember things, walk and much more. Basically, your brain is the captain of your boat.  Hopkins

They called this movement  "Cryonics".

"Cryonics is the process of pausing people in critical condition who can’t accept the concept of death, in the hopes that people from the future will be able to save them." Tim Urban

In other words, scientists take advantage of all the medical advances that we have right now and set them in action, by using the technology to vitrify bodies, especially brains after death. With the final objective of returning lives or reactivating lives years later. 

Vitrification its not the same as freezing, it does not cause damage due to ice crystal formation. This technique is already used by different experts, such as,

In reproduction:

"Vitrification has improved our potential to successfully bank human eggs." Dr. Malpani 

In scientific tests:

They use this method on rabbits, vitrifying their kidneys and then putting them back to their original donors. One of two survived, proving that organ cryopreservation by vitrification can result in life-supporting function after transplantation. NCBI

Let´s set an example...

Imagine that two days from now, you get terrible news and get diagnosed with an incurable disease. There´s no hope for you... and suddenly you find this magazine (a credible and reliable source) that talks about how "cryonics" is an extension of critical medicine.

You start investigating and find out there are are four major companies that provide this services, Alcor in Arizona, Cryonics Institute (CI) in Michigan, American Cryonics Society (ACS) in California, and KrioRus in Russia.

It´s like pressing the pause bottom until new technology arrives that can cure your disease and let you live your life with health.

You should be aware of all the options, maybe in your world you would be cremated or buried...but now you can´t just unknow what you just learned.

Would you give yourself a second chance... would you take it?

If you do decide on this option, the process of joining is quite simple, it works as a membership and if you are young, the monthly fees are very accesible. It´s important to sign out, that all the companies are operating as non lucrative; meaning that non of them are trying to get rich by doing this; they are just scientist that really believe they can change things.

Bellow you´ll find a a video that explains the actual process of vitrifing a body, its presented by "Alcor´s President "Max More":

Do you think this is crazy?

Throughout the years, we´ve been proving ourselves that there are "no impossibles" ... here´s a list of 3 things that years ago APPEARED  "impossible" for the human race:

  1. “The horse is here to stay but the automobile is only a novelty – a fad.” 1903 - That’s how the President of the Michigan Savings Bank tried to discourage Henry Ford.
  2. “A rocket will never be able to leave the Earth’s atmosphere.” 1920 - The New York Times dismisses the possibility of space travel.
  3. “There is no reason anyone would want a computer in their home.” 1977 -  Ken Olsen, founder of the Digital Equipment Corporation, appears to have missed an opportunity. Though to be fair, his computers were bigger than many people’s homes at the time.

Source: We Forum

And yes... we are are big losers, we tend to minimize the potential of what technology and "daring people" could do.

Personally, I respect the daring, the ones that are trying to change the world. I´m not saying I´ll start paying my membership for "cryonics"  tomorrow; but, I will definitely consider this as an option.

My main reason would be my "curiousness", I will forever be interested in interesting and I enjoy subjects that act as catalysts for great conversations. I would love to wake up in the future and have the opportunity of seeing the world as it is ... a hundred or thousand years from now.

Now that you read this article and went through the video, would you be daring enough to the possibility of dying and waking up again, in a new world ...

...with robots?

...with another body?

...in Mars?

the odds may be in your favor (or not)!

Hope you enjoyed the reading.

Best,

Maria A.

 

 

 

 

 

Personas que dejan para mañana lo que pueden hacer hoy, personas que no tienen el hábito de terminar lo que empiezan, personas que caen en un estado de ansiedad por no tener orden ni rutina ni paz en sus vidas, este tipo de personas que nunca formaron hábitos positivos que las impulsaran a llegar a sus metas o a lograr objetivos, son más de el 20% de la población según Brandon Gaille Marketing Expert and Blogmaster, en las estadísticas que realizó en Mayo del 2017. 
Menciona que hace 30 años solo era el 5% de gente que se identificaba con este tipo de perfil, hoy en día el 26%, ósea 1 de cada 5 personas tiene este problema. 
Hacer una lista de pendientes con prioridades es importante para tener un orden y una idea clara en lo que vamos a trabajar,  y para esto tienes que ser consciente del momento presente tienes que destapar tus sentidos y tanto tus valores  como tus prioridades son tus criterios de decisión - Maite Finch ( https://coachmaitefinch.com/, 2017). 
Esto es primordial para poder empezar con una lista de lo que tenemos que hacer, clasificando retos que te ayudan a priorizar y optimizar energías. 
 
¿De qué manera influye en el ser humano el crear hábitos en su vida que ayuden a no pasar por este tipo de situaciones que nos convierten en el 20% de la población? 
Quiero enfocar este escrito en un problema que he tenido en mente y que me llena de ansiedad. 
El pensar que estoy formando un hábito que no necesariamente me beneficia y que al contrario me aleja de mi presencia es algo de lo que deberíamos preocuparnos hoy en día. 
El mundo en el 2016 pasaba en promedio 2 horas diarias en plataformas digitales según un estudio en GlobalWebIndex, en un año, podían estar conectados durante un mes completo a la vida online. México ocupa el décimo lugar de 33 países de la muestra. (FORBES, 2016.) 
Según un estudio realizado por Apple en 2017, sus usuarios en promedio desbloquean sus celulares más de 80 veces al día. Cinco horas  pegados a la pantalla, esto significa: una vez aproximadamente cada 12 minutos. 
¿Si seguimos con este promedio, en el 2018 pasaremos 10 horas conectados a nuestros celulares?
¿Creen que esto tenga que ver con el poder de generar hábitos en nuestras vidas? Totalmente. 
Al menos que el hábito que estemos formando al estar en el celular implique estudiar algo, o aprender algún idioma o ver noticias, normalmente estamos perdiendo el tiempo” en redes o dejándonos llevar por la publicidad que nos lleva a comprar todo lo que vemos, y otra vez a perder nuestro tiempo y dinero. 
 
En el mundo de hoy se ha olvidado de pasar tiempo con sus hijos, de estar” conscientemente en algún lugar, de comer, leer, escuchar en conciencia. 
El libro The conscious parent” de Shefali Tsabary, PhD dice lo siguiente:
“Mientras que usted puede creer que su desafío más importante es criar bien a sus hijos, hay una tarea aún más esencial, simplemente ESTAR.  Esta es la base de una crianza efectiva. Esta tarea es elevarse a ser el individuo más despierto y presente que pueda existir.” Les comparto este texto que me impactó, por que creemos que llenar a las personas que queremos (en este caso nuestros hijos) de regalos, clases extra curriculares, objetos de deseo, viajes, experiencias y momentos inolvidables, son las cosas que van a hacer que nuestros hijos, sean personas con mucho más conocimiento, más mundo” (por cierto, frase que me parece deprorable) y Shefali en su libro resume todo esto en algo simplísimo que me transforma cada que lo intento hacer: ESTAR PRESENTE.  
 
La esencia de estar presente es reconocer todas las maneras de la cual vivimos, es un intercambio momento a momento de información que nos hace sentir completamente vivos y disfrutar de cada situación o aprendizaje que la vida nos propone. Si no estamos presentes, estas oportunidades se van de nuestras manos, desperdiciamos cada lección  que nos  da la vida para crecer como personas. 
 
Esto es un gran habito, el darnos el tiempo necesario para estar presentes en todo momento en nuestras vidas. 
El problema hoy en día es tanto tiempo que pasamos en redes en el celular que nos alejan de inmediato del presente, viviendo a través de la vida de todos menos la nuestra. 
 
Un hábito tal como menciona Charles Duhigg  en su libro The power of habit” es cualquier cosa que decides hacer hasta cierto punto pero que en algún momento dejas de decidir hacer” y ya lo haces sin querer y sin pensarlo, al principio necesitas una gran dosis de concentración, después ya ni participas en esa toma de decisiones, simplemente lo haces una y otra vez sin siquiera la ayuda de tu cerebro. 
 
Creo que hoy en día se ha convertido el uso del celular en un mal hábito. Ya desbloqueamos la pantalla sin querer desbloquearla, sin ningún objetivo de buscar o obtener algo, sino simplemente por perder tiempo o por costumbre, abrimos aplicaciones sin motivo alguno y creamos más cuentas y perfiles en redes sociales por si queda algún espacio vacío en toda esta pérdida de tiempo, podamos rellenarlo con estas nuevas cuentas, que insisto, sirven para nada más que para esto, no estar presente, no ver nuestras vidas y sentir que pertenecemos a un mundo virtual, fuera de nuestra realidad. 
Estamos viviendo un mundo lleno de hábitos de consumo, hábitos de mentir acerca de la realidad para pertenecer a un mundo inexistente, lejos de nosotros, superficial, vacío, pero a su vez tan cerca a través de 4.7 pulgadas de pantalla. impactante.
 
Lo más importante para centrarse exclusivamente en la "rutina" del comportamiento, si quieres cambiar un hábito, es concentrarse en la línea que sigues (antes de crear rutina) y en la recompensa o el beneficio que obtienes al final, en resumen, satisfacer el mismo deseo pero con otra recompensa. 
Los hábitos también son peligrosos porque dejas de comprometerte mentalmente. 
Creando hábitos de Mindfulness” podemos vivir más en el momento, tienes que encontrar una recompensa para mantenerte en la conversación, para satisfacer el impulso que deseas que se vaya, para estar presente, para simplemente estar” cuando tus hijos te hablan, reírte cuando estas en familia y están pasando cosas que a lo mejor las ves en un video que te mandan en algún chat horas más tarde, tu tienes la oportunidad de ver esos momentos en vivo, y te los pierdes, se nos van de las manos por vivir en el futuro, en el pasado y en vidas ajenas. 
¿Cómo creamos esta recompensa para cambiar el hábito? Piensa en lo que da satisfacción al estar en el celular, esos momentos que ves en las vidas ajenas, o estar conectado al trabajo 24/7, ¿Qué genera en ti que prefieres en lugar de conectarte personalmente con tus seres queridos, o contigo mismo? 
Si no puedes contestar estas preguntas o no tienes la respuesta clara, intenta cambiar la rutina, irte a dormir con el hábito de ver la tele o estar en redes, tener el celular en la mano esperando cada 2 minutos a desbloquearlo, este tipo de rutinas que te tienen exclavizado, ¡Cámbialas!, verás más tarde la respuesta y el resultado de esto y encontrarás esa recompensa” de la que estoy hablando. 
 
 
La rutina de la que habla el artículo es en la que te tienes que enfocar; Cambia la rutina a una que brinde la misma recompensa o una aún mejor, para que puedas así cambiar un mal hábito, o simplemente crear uno nuevo. (Charles Duhigg. The Power of Habit) 
Cuando tienes malos hábitos dejas de estar mentalmente comprometido e involucrado en lo que estás haciendo, pierdes poder sobre ti, porque has convertido esto en algo en lo que tu fuerza de voluntad ya ni si quiera aplica. 
 
 
 Las empresas organizacionales son una colección de hábitos, los llaman rutina. Creo que tal cual como una empresa, nuestro cerebro funciona de una manera organizacional y  empece este texto hablando de hacer listas y ordenar tus prioridades, lo cual creo es sumamente importante. 
En su libro Charles Duhigg dice: Willpower prepares people for life!  ¿How do you do this? the answer is: HABITS. 
El empoderamiento busca que las personas autogestionen sus necesidades, aumenta la fortaleza espiritual de los individuos, como bien dice la palabra misma, es estar en poder de dominarte a ti mismo. Esta autogestión se consigue creando hábitos que fortalezcan tu poder y asi tal cual generar empoderamiento sobre ti mismo.
Desde una perspectiva personal, la base del éxito es la constancia con paciencia y persistencia, sin aferrarnos al querer llevar una vida llena de reglas y de hábitos excepcionales, pero dejándonos llevar por estar presentes en conciencia en nuestras vidas, disfrutar cada momento y como explicaba anteriormente, crear esos hábitos cambiando de fondo la rutina, para así tener la recompensa que queremos, esa recompensa siempre nos va a llevar a las cosas más básicas y claves de la vida, la familia, paz, tranquilidad, amor. Valorar y creérnos las historias que estamos viviendo día a día, hacer nuestras propias historias fuera de las redes y pantallas, pero en la vida misma, la que es real, la que se siente y se vive a cada segundo, la que se saborea, la que se siente en el corazón. Esa que no necesita fotos ni retratos por que se archiva en el fondo de nuestro ser, siempre.  
 
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