La tecnología educativa (también conocida como “EdTech”) se refiere a un área de la tecnología dedicada al desarrollo y aplicación de herramientas (incluidas software, hardware y procesos) enfocada a promover y mejorar la educación.

Dicho de otra forma, la tecnología educativa es el estudio y práctica ética de facilitar el aprendizaje y mejorar el desempeño al crear, usar y administrar procesos y recursos tecnológicos.

A pesar de que este campo en desarrollo puede sonar como un nicho especializado, su potencial e implicaciones pueden llegar muy lejos y afectar a un gran segmento de la población. En los siguientes párrafos te explicaremos cómo sacar el mejor provecho a los beneficios de la tecnología educativa.

Tecnología educativa para educadores e instituciones educativas

Caleb Clarke, educador y experto en tecnología educativa, resume la importancia como “Los geeks, no pueden enseñar, y los maestros no pueden geekear.” ¿Qué es lo que quería decir con esto?

Las grandes mentes de la tecnología encomendadas a crear los procesos enfocados en datos y aplicaciones que facilitan el aprendizaje pueden entender el  problema-solución-implementación; pero no pueden reemplazar a los educadores cuando se trata de diseminar conocimiento.

De la misma forma, los mejores educadores no están equipados o inclinados a usar la tecnología a su disposición para aplicarla en su disciplina. Te dirán que su trabajo del día a día ya es muy complicado como para pedirles que además se vuelvan expertos en tecnología.

Servicios como Alma y Engrade proveen una solución todo en uno para maestros y escuelas, demostrando lo lejos que puede llegar la tecnología educativa.

Si se desarrolla e implementa adecuadamente, la tecnología educativa tiene el potencial de ser algo que realmente cambie la industria para los educadores facilitando los procesos que más tiempo consumen (planear programas, calificar, crear reportes, etc.) y simplificar la comunicación; con implicaciones todavía más grandes para las instituciones educativas.

La Revista EdTech cita la capacidad de esta tecnología para proveer a las instituciones de “un entendimiento sumamente claro desde cualquier punto de referencia –progreso del estudiante, desempeño del presupuesto, status del alumnado– la lista de posibilidades y hallazgos son ilimitadas”

Por esta razón, el futuro de la educación depende en un diálogo recurrente entre los educadores, las instituciones educativas y los tecnólogos.

Tecnología educativa para diseñadores y tecnólogos

Para los tecnólogos profesionales esto significa que tienen que desarrollarse de forma continua en esta área que es capaz de escalar conforme los dispositivos y la tecnología multiplica los canales de entrega de información.

Esto no es poca cosa, ya que todos estos elementos se desarrollan al mismo tiempo o más rápido de lo que se pueden entender y aplicar en el campo de educación.

No es sorpresa que la velocidad de desarrollo de la tecnología educativa está dejando brechas sin atender. La encuesta de la Asociación de Software e Información reveló “un gran deseo para una mayor integración de tecnología –y más apoyo– en todos los niveles educativos”.

La encuesta, que incluye a 1,000 educadores, fue lanzada en Jjunio durante la Expo de la Sociedad Internacional de Tecnología Educativa e indicó que “el nivel de integración ideal de la tecnología es más alto que los niveles actuales”. La revista Tecnología Educativa resaltó varios hallazgos del reporte, incluyendo:

Estos hallazgos indican una necesidad de desarrollo tecnológico y profesional en cada nivel de la tecnología educativa y la presencia de oportunidades de carrera profesional únicas.

Tecnología educativa para personas buscando cambiar de carrera

Un empleo que sea al mismo tiempo muy rentable y permita cumplir un propósito de vida, es complejo. Estos dos elementos no siempre van de la mano (solo tienes que preguntarle a una maestra).

Sin embargo, el incremento en capital de riesgo en la tecnología educativa promete brindar precisamente esto.

Forbes recalca que, “Mientras los maestros en EE.UU. generalmente se topan con un sueldo de US$80,000 al año (si tienen maestría o doctorado), los emprendedores en educación han demostrado poder ganar mucho dinero haciendo el bien”.

Ya sea que estés pensando en cambiar de carrera o buscando acelerar la actual, la promesa de emprender en tecnología educativa tiene una promesa bastante atractiva. Es un área donde puedes desarrollar tus habilidades en tecnología y asegurarte por tener un gran impacto social.

Para todos los demás

Con el riesgo de sobre-evangelizar la importancia de la tecnología educativa, podemos decir que el correcto desarrollo de estas herramientas puede tener un impacto social futuro en todos los aspectos de la sociedad.

Las soluciones efectivas y accesibles para educación superior pueden empoderar a alumnos y maestros para enfocarse en aprender. Pueden hacer más con los recursos que tienen, mejorar la calidad educativa disponible para jóvenes alrededor del mundo y equiparlos mejor para el futuro.

Estos son nuestros arquitectos, ingenieros y doctores, los líderes sociales y políticos que están por venir. Asegurarnos que tienen los mejores recursos disponibles asegura un mejor futuro para todos, y para el planeta. La siguiente generación se enfrenta a un sin número de retos nuestro trabajo es asegurarnos que no tengan un desabasto de apoyo para superarlos.

Texto de Helena Lazaro

La semana pasada hubo una “ASK HN” (pregunta en el sitio Hacker News) donde una persona contaba que había decidido dejar su trabajo y quería saber cómo hacerlo.

Ya que era su primer cambio de trabajo, no estaba muy segura de cuál es el protocolo; lo que debes de hacer y lo que no, por lo que la comunidad le brindó una guía de cómo proseguir. Me dio gusto ver que hay personas que quieren pasar por este proceso de forma elegante y amigable.

La respuesta a la publicación fue extremadamente buena y los miembros de la comunidad compartieron buenos hallazgos, experiencias y muy buenas recomendaciones surgieron del proceso. Hasta yo compartí mi punto de vista del tema respecto a cómo el mantenerme en contacto con mis ex-colegas me ayudaron a obtener nuevos clientes para mi empresa cuando renuncié a mi trabajo en 2009.

La mayoría de los comentarios que se expresaban eran desde el punto de vista de los empleados. Algunas recomendaciones se inclinaban hacia una actitud de “que se joda el empleador, sálvate a ti”, algo que me preocupó en esta comunidad. Aunque eran muy pocas me pareció desalentador ver  personas que piensan de esta forma. Creo que es importante que un empleado piense en su empleador cuando toma una decisión tan importante como renunciar. Esto es algo que va a afectar a ambas partes por eso se deben considerar a ambos en decisiones como esta. Aquí hay algunos puntos de cómo esperaría (o apreciaría) que renunciaras si fueras  mi empleado.

Comunícalo lo antes posible

Esto es cierto, sin importar el tamaño de tu empleador. La escala de la empresa es un factor que solo afecta la cantidad que afectará al empleador, pero es un hecho de que pasará. Entre más temprano nos puedas avisar para poder tener un plan de reemplazo y asegurar que las cosas van a seguir de forma correcta, es mejor.

Frecuentemente, las salidas apresuradas solo dejan un mal sabor de boca.  La mayoría de las veces las personas culpan al empleador de poner obstáculos en el proceso, pero la verdad es que simplemente no le han dado suficiente tiempo para procesar todo. Si estás dejando una empresa de cinco personas necesitas darte cuenta que están perdiendo el 20% del equipo. Necesitan tiempo.


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Termina lo que empezaste

Mientras esto es cierto para todos y todo, es excepcionalmente importante cuando alguien está planeando renunciar a un trabajo. Si estás en una posición crítica, administrando varios proyectos y manejando equipos se espera que termines todos los proyectos o permitas una transición tranquila a tu reemplazo.

Personalmente yo apreciaría si me dieras recomendaciones de quién puede hacerse cargo de tus proyectos una vez que te vayas. Si eres un programador, asegúrate que no haya una línea de código que no solo sepamos que exista, sino también por qué existe. Puede ser muy irritante el tener que arreglar fallos de código sin saber de dónde viene el problema.

No te quedes haciendo nada

Es extremadamente desafortunado cuando alguien simplemente “deja de trabajar” tan pronto da su notificación y solo esperan haciendo nada hasta que su último día llegue.

Esta actitud de “¿por qué debo trabajar cuando ya entregue mi notificación?” es algo que afecta negativamente tu imagen frente a tu jefe y tus colegas. Si la transición ya está completa y no hay nada de trabajo crítico que requiera de tu actividad, en lugar de pasearte por la oficina diluyendo la calidad del ambiente, mejor pide a tu empleador salir antes. Seguramente estará de acuerdo. Yo lo estaría.

Completa el trámite

Permíteme compartirte algo. Ni siquiera a mi me gustan los trámites y todos los procesos que tengo que mantener como empleador. Me molestan tanto como a ti. Aun así, tenemos que cumplir con el protocolo y la ley me forza a hacerlo, yo solo te comparto esta responsabilidad. Por favor, completa todas las formalidades. Algunas sugerencias en HN recomendaban no firmar papeles de salida, pues liberan al empleador de cualquier responsabilidad. Encuentro esto extremadamente específico y duro.

Sin dramas por favor

De vez en cuando, sale un video viral de alguien renunciando haciendo una escena o escribiendo una carta muy poco profesional dirigida a las autoridades.

Sé que los jefes no son perfectos. Sé que yo no lo soy. Estoy seguro de que podrías tener las razones correctas para hacer algo así e intentar humillar a tu jefe o por lo menos expresar tu enojo, aún así, es mejor que no lo hagas. Tienes que saber que todo esto te perjudica más a ti de lo que perjudica a la empresa. Mientras una empresa tenga dinero y una vacante, habrá personas dispuestas a tomar el puesto.

Tú en cambio, podrías reducir tus opciones si tu siguiente empleador se entera de que tienes la habilidad y disposición de hacer ese tipo de acciones. Por favor, no pienses que esto es una amenaza. Es la verdad de cómo funcionan las cosas. Serás el héroe de internet durante unos días, pero después tendrás que empezar a buscar trabajo (y todos sabrán lo que hiciste).

Provee retroalimentación honesta

A veces la gente se va porque no está feliz. En este punto a mi me gustaría saber qué pude haber hecho para evitar tu descontento. Tengo un equipo pequeño y no me puedo dar el lujo de ignorar las preocupaciones de nadie. Estoy dispuesto a cambiar/actualizar las políticas y actitudes si esto ayuda  a que mi equipo sea feliz y por ende, más productivo.

Lo he mencionado en mis publicaciones anteriores. Siempre te tratare como un amigo y los amigos son honestos unos con los otros. No mientas en la entrevista de salida, o digas solo cosas buenas porque otros dicen que decir cosas negativas es algo malo. Dime lo que realmente sientes. Como dije en mi publicación anterior, los empleados merecen retroalimentación. Los empleadores también.

Mantente en contacto

Recuerda, te considero mi amigo. Y como tal, te vamos a extrañar. Incluso si trabajas para una multinacional, tus colegas te van a extrañar. Mantente en contacto.

Seré honesto. Me hace muy feliz saber que mis colegas (empleados) han logrado obtener un mejor empleo y proyectos después de obtener buena  experiencia conmigo. Me enorgullezco de que asociarse conmigo y mi empresa les ha agregado valor a su vida y se han beneficiado de ello.

Las personas llegan y se irán, pero el tiempo y la experiencia que pasamos juntos siempre se quedará.

Texto de Akhil Gupta

¿Quién no ha fantaseado con entrar a la oficina de su jefa y decir “¡Renuncio!” para salir marchando por la puerta? Tu lado racional, claramente, sabe que esa es la forma incorrecta de renunciar a un trabajo. ¿Cual es la forma correcta? ¿A quién debes informar primero? ¿Cuánto tiempo debes de darles para encontrar tu reemplazo? ¿Y qué tan honesta deberías de ser respecto a tus razones para irte?

Cómo renunciar a tu trabajo según los expertos

Es probable que obtengas mucha práctica para renunciar a trabajos a través de tus años de carrera. El trabajador promedio se queda en un empleo por 4.6 años, según los datos más recientes de Bureau of Labor Statistics.

“Las personas están más acostumbradas que antes, a que los colegas van y vienen,” dice Daniel Gulati, coautor de Passion & Purpose. “Es parte de la vida en una empresa. Aun así habrá curiosidad sobre tu partida”, dice. Recuerda “tú defines el tono.”

Según Len Schlesinger, profesor en Harvard Business School y coautor de Just Start: “Como empiezas y terminas son los aspectos más importantes de cualquier relación profesional”. El problema es que las personas pasan demasiado tiempo preparando estrategias para dar una buena primera impresión y rara vez sus últimas. Renunciar a tu trabajo por cualquier razón –ya sea porque estás profundamente infeliz o empiezas una nueva oportunidad– “requiere planeación y sensibilidad,” dice Schlesinger. Esta es la forma en que lo podrías manejar.

Sé flexible

Dejar una organización con tan solo dos semanas de notificación es simplemente “malas formas,” dice Schlesinger. Mientras dos semanas son la costumbre, “considera trabajar más tiempo si es que no te has comprometido a una fecha de inicio en otra organización,” dice. Entre más arriba estás en la organización más tiempo tardas en salir y entrenar a la siguiente persona, quizás necesitas dar un mes o más.

Del otro lado, dar mucho tiempo –más de 3 meses– no es algo necesariamente sabio, dice Gulati. “Desde el momento en que anuncias tu salida, serás percibida como una externa”. No serás invitada a reuniones o actividades de equipo. “No quieres quedarte mucho tiempo”.


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Primero dile a tu jefa

Una vez que hayas decidido renunciar a tu trabajo, a la primera persona que debes avisar es a tu jefa. La razón es obvia: “no quieres que se entere por alguien más”, dice Schlesinger. Después de haber compartido tus planes, piensa “ya no estás manejando el auto”. Es mejor dejar las decisiones en torno a la naturaleza y el tiempo de tu renuncia a tu supervisora. Lo que sí puedes es tener voz y voto sobre cómo se comunica a la organización, según Gulati. ¿Se anunciará en una reunión, por correo? ¿Tú eres responsable de comunicarlo a las personas clave de la organización? Quieres definir todo eso por adelantado y mantener los rumores a raya.

Sé transparente

Mientras no tienes ninguna obligación legal o moral de compartir tu siguiente movimiento de carrera, vale la pena “pensar a largo plazo.” aconseja Gulati. “En este mundo hiperconectado, tus colegas actuales van a querer saber todo respecto a tu nuevo rol en la nueva organización”, tómate un momento para actualizar tu página de LinkedIn.

Cuando somos honestos y directos respecto a nuestros planes, “te haces dueña de la narrativa”, dice. “Entre más transparente seas, es más probable que preserves y construyas sobre las relaciones que ya tienes”. Colegas de organizaciones anteriores son parte de tu red y quieres mantener esas relaciones intactas.

No hagas chisme

“No hay secretos ni conversaciones no-oficiales en la oficina,” dice Schlesinger. Si das distintas razones para tu partida a distintos grupos –y es distinto a lo que tu jefe escucha–, puedes estar segura de que vas a ser el tema del chisme de la oficina. “Aprende una lección esencial de ser política: solo hay una historia, dicha de una forma y se mantiene,” dice. “Así nadie puede decir que escucharon algo distinto”.

Sé estratégica con los tiempos

Sin importar las razones por las que renuncias, tienes una última responsabilidad que cumplir con la organización: velar por una transición “ordenada y positiva,” según Schlesinger. Tu objetivo [durante el período de transición] es asegurarte que no dejas a tu jefa en un problema,” agrega. Al final quieres “colaborar con ella”, sugiere Schlesinger. Pregunta a tu jefa por dirección y supervisión, sobre cómo no dejar cabos sueltos. Después de que te vayas “quieres que tu antigua jefa y colegas sientan algo positivo por tu profesionalismo,” declara Schlesinger.

Expresa gratitud

Incluso si estas extasiada por renunciar a tu trabajo, necesitas adoptar una actitud apreciativa sobre el puesto y la gente que dejas atrás, dice Gulati. “Incluso en las peores situaciones, hay cosas que disfrutaste y los colegas con los que te gustó trabajar. Necesitas ser agradecida por las cosas que sí estuvieron bien. Un pequeño detalle de agradecimiento a tus supervisores, mentores y otras personas con las que trabajaste dejará una buena impresión. Sin embargo, si tienes un supervisor o gente a tu cargo que te acusan de desleal o lo toman personal, necesitas dejarlo a un lado. “No es productivo desperdiciar tu tiempo y energía en tratar de cambiar sus mentes,” agrega Gulati.

Sé prudente en la entrevista de salida

Puede ser tentador ser brutalmente honesta durante tu entrevista de salida y ofrecer información sumamente detallada sobre todo lo que está mal con la organización. Pero Schlesinger aconseja no hacerlo. “La entrevista de salida no es el momento de ventilarse y decir todo lo que te hubiera gustado decir antes,” dice.

Schlesinger da dos razones. “Primero, nada te garantiza anonimidad; es un mundo muy pequeño. Segundo, tu retroalimentación no va a cambiar a la organización. Si te gusta tu trabajo y tuviste una mejor oferta, compártelo libremente”.

Gulati por el otro lado aconseja que la entrevista de salida no es para “ventilarse, nada de conversaciones emocionales”.

Principios para recordar

Sí hacer

No hacer

Texto de Rebecca Knight

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