Libre albedrío laboral.

Preguntarnos si deberíamos institucionalizar el 3-day work week me parece similar a preguntarnos si deberíamos institucionalizar el Avocado Toast como el único desayuno que deberíamos comer porque es delicioso, alto en grasa natural y fácil de preparar.

Suena absurdo pero, tras un análisis a conciencia, ahondar en institucionalizar la cantidad de horas que las personas deberíamos trabajar es, al final de cuenta, ahondar en usos y costumbres o estilos de vida. Determinar cuánto tiempo deberían dedicar las personas al trabajo me parece complejo y subjetivo.

Evidentemente hay aspectos del tema relacionados a la ley, a la cantidad máxima de horas que un empleador puede exigir a su empleado laborar, dado que es la forma más sencilla de humanizar el trabajo y alejarnos de conceptos ahora ilegales como la esclavitud. Y no hay que negarlo, las instituciones abusarían de los empleados si no fuera por ello. Y por motivos probablemente bíblicos, terminamos todo el mundo regidos bajo la semana de 7 días, con el domingo como día de descanso. Entonces en efecto, hoy sí seguimos una rutina de trabajo.

Pero observemos con un poco más de detenimiento. Hay países como Francia donde en promedio se trabajan 28 horas a la semana, cerca de la mitad de lo que se trabaja en México 43 horas a la semana). ¿Qué implicaciones tiene? Si comparamos en términos del PIB Per Capita, Francia tiene una cifra 4.5 veces mayor pero si comparamos en términos de un factor más subjetivo como lo es la felicidad, acorde al World Happiness Report del 2018, Francia y México tienen el mismo índice de felicidad. Entonces, ¿es posible ser más productivo trabajando menos horas? Si. ¿Hace más felices a las personas trabajar menos horas? No necesariamente.

Suena lógico que las personas prefieran trabajar menos horas que lo que hoy ya trabajan, pero eso va a ser un deseo incesable. Si se institucionaliza una semana de trabajo de 3 días, en futuras generaciones, al volver a hacer la misma pregunta, volveremos a obtener la misma respuesta, ¡trabajemos menos horas! Porque el concepto de trabajar menos horas es increíble.

Pero vivimos en una sociedad con un mercado abierto: las cosas tienen un precio y la economía avanza. Si trabajamos menos horas, ¿se nos pagará lo mismo? ¿somos capaces de generar la misma productividad? No necesariamente es igual en todos los ámbitos de trabajo ni para todas las personas.

Con un mundo tan globalizado como en el que vivimos hoy, las empresas tienen cada vez más autonomía en diseñar la cultura de trabajo que deseen, pero a su vez habrán logrado atraer al tipo de talento que comulgue con dicha cultura. Vivimos en un mercado libre y hasta que eso no cambie, difícil podrá ser tener mandatos acerca de cómo vivir la vida e invertir nuestro tiempo en ella.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You May Also Like

LambdaUn nuevo ecosistema

¨Comunidad de los seres vivos cuyos procesos vitales se relacionan entre sí y se desarrollan en función de los factores físicos de un mismo ambiente.¨ Si pensamos en mobile como ecosistema y leemos la definición de arriba podemos ver que encaja…