Por una lucha común

Nos encontramos ante uno de los momentos con las tensiones más altas en la historia de la humanidad, se respiran aires de incertidumbre a nivel mundial y es porque la gota, para hacer derramar el vaso, esta en poder de distintas manos. Además, muchas de estas personas, que tienen la responsabilidad de tomar las decisiones, son también personas volátiles, que han demostrado poca congruencia dentro de sus acciones políticas. Es una tristeza y un golpe de la aterradora realidad, el hecho de que el extracto de ideologías en Europa para solucionar las problemáticas actuales esté sumamente polarizado, por un lado tenemos a los liberales de izquierdas que expresan su indignación ante el hecho de que Europa permita que las personas se ahoguen en el Mediterráneo, pidiendo que los europeos muestren su solidaridad abriendo las fronteras. También están los populistas antiinmigración que pretenden proteger su estilo de vida y dejar que los países africanos y árabes solucionen sus problemas solos.[i] Existe una gama de puntos que se deben discutir y solucionar. Un tema positivo es que pareciera que existe una unificación general de fuerzas a favor de terminar con ISIS y esas estrategias ya serán discutidas conforme el avance de las acciones militares y políticas respecto de este tema. Por lo tanto, el objetivo de éste ensayo es adentrarnos en otro tema fundamental de ésta problemática: ¿Qué hacer con los inmigrantes?

Primero expondré, en palabras de Peter Sloterdijk, la idea de que el sistema capitalista acabó determinando todas las condiciones de vida, ya que aquí se encuentran los cimientos de la problemática que enfrentamos en la actualidad. Sloterdijk usa como ejemplo del desarrollo global el Crystal Palace de Londres (sede de la primera exposición universal en 1851), el cual reflejó la inevitable exclusividad de la globalización en cuanto que construcción y expansión de un mundo interior cuyos límites son invisibles. En consecuencia, “el espacio interior de mundo capital no es un ágora ni una feria de ventas al aire libre, sino un invernadero que ha arrasado hacia dentro todo lo que antes era exterior.”[ii] Slavoj Zizek interpreta las reflexiones de Sloterdijk, entendiendo que el alcance global del capitalismo se fundamenta en la manera en que introduce una división radical de clases en todo el mundo, separando a los que están protegidos por la esfera de los que quedan fuera de su cobertura.[iii] ¿No son las personas que huyen a Europa, en búsqueda de un refugio, los que se encuentran fuera de la esfera?

Un hecho fuerte es que existen desigualdades y que observamos desgracias que viven millones de personas. Muchos sienten empatía hacia estas personas y crean esfuerzos enormes para ayudarlos. Estos esfuerzos resultan parte de la fórmula del capitalismo y no desarman la problemática, sino que la refuerzan. Zizek utiliza los razonamientos de Oscar Wilde para explicar este fenómeno. En la obra “El alma del hombre bajo el socialismo”, Wilde señala que “los hombres se encuentran rodeados de una horrenda pobreza…Es inevitable que se dejen conmover por todo eso. En consecuencia, no es de extrañar que los hombres, con unas intenciones admirables pero erróneas, se dediquen muy seriamente, y también muy sentimentalmente, a la tarea de remediar los males que ven a su alrededor. Pero sus remedios no curan la enfermedad: lo único que hacen es prologarla. En realidad, puede decirse que sus remedios forman parte integrante de la enfermedad. Por ejemplo, intentan solventar el problema de la pobreza manteniendo vivos a los pobres; o, si no, tal como mantiene cierta escuela avanzada, divirtiendo a los pobres. Pero esto no es ninguna solución: tan sólo sirve para agravar el problema. El único objetivo justo ha de ser construir una sociedad sobre una base tal que la pobreza sea imposible. Y lo cierto es que las virtudes altruistas han impedido la consecución de esa meta.” Zizek explica que con respecto a los refugiados, esto significa que nuestro objetivo justo debería ser intentar reconstruir la sociedad global de tal modo que los refugiados ya no se vieran obligados a vagar por el mundo[iv], sin embargo esta es una solución totalmente utópica.

Comprendiendo lo pasado, es momento de ser objetivos y ver la situación existente. Europa ya abrió la puerta a miles de inmigrantes para recibirlos como refugiados. La estancia en los países europeos no tiene una fecha de término (claro que se dan visas por un cierto número de años, pero nada garantiza cuando se solucionarán los problemas en los países de los que provienen los refugiados), por lo que las personas que residen en Europa son básicamente nuevos ciudadanos. Una característica importante es que todos los refugiados vienen de países con culturas sumamente distintas y la mayoría practica la religión islámica. Han sido años, en los que los países europeos han tenido que enseñar su verdadero rostro con respecto a sus niveles de tolerancia y aceptación, al igual que se han reflejado las consecuencias de recibir personas con todo tipo de historiales y de todo tipo de estratos sociales. ¿Cómo integrarse en una sociedad que tiene una cultura totalmente distinta a la propia? ¿Cómo recibir e incorporar una cultura totalmente distinta a la propia? Las acciones tienen que verse de parte de ambos lados; además, me parece imprescindible, que en algún momento se dejen de ver “ambos lados” y se entiendan como una sociedad unida en búsqueda de solucionar problemáticas comunes.

Zizek argumenta que uno de los tabús izquierdistas que se deben de romper es el de prohibir cualquier crítica al islam tachándola de “islamofobia”. El sociólogo y psicoanalista explica que cuanto más profundizan en su culpa los izquierdistas liberales de Occidente, más los acusan los fundamentalistas musulmanes de ser unos hipócritas que intentan ocultar su odio hacia el islam. Para Zizek, esta constelación reproduce la paradoja del superego: cuanto más obedeces lo que la agencia seudomoral te exige, más culpable eres: es como si cuanto más toleraras el islam, mayor fuera la presión que ejerce sobre ti.[v] De esta manera se puede interpretar la llegada de los inmigrantes; entre más inmigrantes acepte la Europa Occidental, más culpable se sentirá de no haber aceptado un mayor número, en cuanto más tolerantes sean hacia el estilo de vida de los inmigrantes, más culpables se harán sentir por no practicar la suficiente tolerancia. Para entender este concepto con ejemplos propongo los siguientes: a las mujeres musulmanas se les acepta cubrirse todo el cuerpo, pero qué pasa si se sienten ofendidas porque las occidentales enseñan partes de su cuerpo o a los hombres se les permite tener varias esposas, pero qué pasa cuándo estos mismos las golpean. No es un tema nada sencillo, pero me parece muy interesante la postura que presenta Zizek en cuanto a que hay que romper este tabú de total tolerancia hacia el islam o hacia cualquier otra religión.

Del otro lado de la moneda tenemos la situación de las personas europeas que, de principio, no aceptan de ninguna manera, la llegada de los inmigrantes y salen de sus hogares para manifestarse en contra de esta situación. Ante la notica de que el gobierno alemán aceptaría miles de refugiados en 2015, miles de protestantes, en Colonia, salieron a las calles de manera inmediata. En un número de entrevistas hechas a los manifestantes, estos no tenían en realidad ningún argumento en contra de los inmigrantes más que “venimos para apoyar las causas de nuestra nación” y algunos, poco más congruentes, decían que “no aceptaban el islam”. Lo interesante es que de concretarse una supuesta “manifestación pacífica”, los manifestantes terminaron por hacer uso de la fuerza, destruyeron automóviles, negocios, además de haberse enfrentado con la policía local. Así que, básicamente, terminaron haciendo daño a personas de su misma clase social. Ante este tipo de situaciones, Zizek dice que lo que resulta más difícil de aceptar es la falta de sentido de esos disturbios y entiende que es lo que Lacan denominó un passage á l’acte: un impulsivo pasar a la acción que no se puede traducir en palabras o reflexión y que va acompañado de una frustración intolerable.[vi] ¿Qué razones congruentes podría haber para tener miedo a la camada de inmigrantes? Tal vez, el miedo es el cambio radical de un estilo de vida; tal vez, es el miedo a tener menos oportunidades de trabajo. En todo caso, esto me lleva a pensar en las posiciones sociales dentro de Europa.

¿Cuál es el sector de la población europea que más amenazada se podría sentir ante la llegada de los refugiados? Partiendo de la idea de que los refugiados llegan para instalarse por un tiempo indeterminado, no hay forma de que vivan a expensas de los “ahorros” europeos durante mucho tiempo, por lo que su integración en la vida económica del país es necesaria. Pensando en lo pasado, se podría entender que los refugiados no solo desean, sino que necesitan todo: conseguir las ventajas del Estado del bienestar occidental, conservando un modo de vida (culturalmente musulmán), que a veces es incompatible con las bases ideológicas del Estado del bienestar occidental. Para Zizek aquí entra la cuestión fundamental del problema. Zizek entiende que hay que superar el cliché de que los refugiados son proletarios “sin nada que perder excepto sus cadenas”, que invaden la Europa burguesa: en Europa existe una división de clases, igual que en Oriente Medio, y la cuestión fundamental es cómo interactúan estas distintas dinámicas de clase.[vii] Seria importante revisar el estatus de los distintos refugiados y sus capacidades para adaptarse a las distintas clases sociales (por ejemplo los universitarios podrían ser ayudados por las universidades para seguir con sus estudios), sin embargo la mayoría de los refugiados viene a instalarse dentro de la clase social de los trabajadores en la base de la pirámide europea. Para Zizek, la tarea es construir puentes entre la clase trabajadora europea y la nueva de los refugiados, para que se unan en una lucha solidaria. Además, añade que sin esta unidad (que incluye la crítica y la autocrítica por ambas partes) la lucha de clases propiamente dicha se convierte en un choque de civilizaciones.

Hoy en día, después de casi tres años en los que los refugiados (los refugiados que salieron por el escalamiento de ISIS) llegaron a Europa existen, en mi opinión, tres tipos de posicionamientos:

1.Están los europeos antiinmigración que no aceptaron en ningún momento la llegada de los refugiados y que se manifiestan de manera negativa antes el gobierno por la situación. Ya sea por medio de manifestaciones, por medio de crear grupo antiinmigración, por medio de la creación de policías civiles contra inmigrantes, etc. De hecho, mucha gente se ha decidido mudar a las afueras de las zonas donde hay refugiados, que es un acto muy interesante, ya que estas personas intentan alejarse de un espacio amenazado para seguir sintiéndose parte de un territorio “limpio de extraños”, xenofobia en todo su esplendor.

2.También existen los inmigrantes refugiados que no se han adaptado (ni pretenden hacerlo) a los lineamientos de los países que los recibieron (no han aprendido el idioma, no buscan ningún tipo de trabajo legal, no respetan las costumbres europeas, etc.) Es decir que son igual de intolerantes que los europeos antiinmigración. De hecho, ya existen guetos donde únicamente viven refugiados y donde los europeos prácticamente no son aceptados. Interpreto que los refugiados necesitan apropiarse de ciertos territorios para sentirse parte de algo y al mismo tiempo que son dueños de algo (ya que se quejan de no tener los mismos derechos, de no tener vivienda, de no tener oportunidades de trabajo, etc.)

3.Está la armónica unión de aquellos europeos que crean oportunidades para los inmigrantes y aquellos inmigrantes que intentan acoplarse (sin perder su esencia musulmana) a los países que los reciben. En esta situación, se ha creado una comunidad multicultural, en la cual ambas partes se respetan, pero al mismo tiempo, siguen practicando sus costumbres y estilos de vida.

Para concluir, me gustaría señalar algunas ideas presentadas por Zizek. ¿Qué hacer cuando las acciones de un estilo de vida son las mismas que ofenden otro estilo de vida (es un ciclo vicioso recíproco entre un choque cultural como el que se vive en Europa)? Según Zizek hay que formular una serie mínima de normas que sean obligatorias para todos, sin temor a que parezcan “eurocéntricas”: libertad religiosa, protección de la libertad individual contra la presión del grupo, derechos de las mujeres; y segundo, dentro de los límites, insistir de manera incondicional en la tolerancia hacia los distintos modos de vida. Zizek pregunta qué pasaría si estas normas y comunicación no funcionan y cree que entonces debe aplicarse la fuerza de la ley en todas sus formas, ya que si todas las partes implicadas no comparten el respeto a la misma civilidad, entonces el multiculturalismo se convierte en una forma de ignorancia u odio mutuos legalmente regulados.[viii] Es así como tenemos que entender el conflicto en Europa. Es un conflicto entre diferentes visiones de cómo pueden y deberían coexistir diferentes culturas, acerca de las reglas y prácticas que han de compartir esas culturas para poder coexistir. Zizek entiende que la única manera de salir de esta disyuntiva consiste en ir más allá de la mera tolerancia; se debe proponer un proyecto universal positivo que compartan todos los participantes y luchar por él. No sólo respetar a los otros, sino también ofrecerles una lucha común.[ix]

 

Leto.

 

 

 

 

[i] Slavoj Zizek, La nueva lucha de clases – Los refugiados y el terror, Barcelona, Editorial Anagrama, 2016, p. 14.

[ii] Peter Sloterdijk, En el mundo interior del capital, Trad. Isidoro Reguera, Madrid, Siruela, 2010, p.30.

[iii] Slavoj Zizek, La nueva lucha de clases – Los refugiados y el terror, Barcelona, Editorial Anagrama, 2016, p. 12.

[iv] Slavoj Zizek, La nueva lucha de clases – Los refugiados y el terror, Barcelona, Editorial Anagrama, 2016, p. 15.

[v] Slavoj Zizek, La nueva lucha de clases – Los refugiados y el terror, Barcelona, Editorial Anagrama, 2016, p. 28.

[vi] Slavoj Zizek, La nueva lucha de clases – Los refugiados y el terror, Barcelona, Editorial Anagrama, 2016, p. 48.

[vii] Slavoj Zizek, La nueva lucha de clases – Los refugiados y el terror, Barcelona, Editorial Anagrama, 2016, p. 65.

[viii] Slavoj Zizek, La nueva lucha de clases – Los refugiados y el terror, Barcelona, Editorial Anagrama, 2016, p. 114.

[ix] Slavoj Zizek, La nueva lucha de clases – Los refugiados y el terror, Barcelona, Editorial Anagrama, 2016, p. 115.

 

 

 

 

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