¿Qué tan artificial es (en realidad) la inteligencia artificial?

Existen múltiples definiciones de lo que es la inteligencia artificial (IA); “la habilidad de una computadora digital o de un robot controlado por una computadora para llevar a cabo actividades normalmente adjudicadas al ser humano” de la Enciclopedia Britannica; “una rama de las ciencias computacionales que trata con la simulación de comportamiento inteligente en las computadoras” de Merriam-Webster; o “la creación de máquinas inteligentes que trabajan y reaccionan como humanos” de Techopedia. El punto en común que la mayoría de las definiciones tienen es que la IA consiste en desarrollar nuestras capacidades intelectuales en una máquina, con el fin de automatizar procesos, reducir errores, facilitarnos la vida – cualquiera de mil razones. A fin de cuentas, la inteligencia artificial se crea para mejorar la experiencia humana de una u otra manera.

No obstante, conforme pasan los años, mejora el desempeño de las computadoras e incrementa el impacto de la inteligencia artificial en nuestras vidas, nos volvemos dependientes de ella, ya sea como individuos con smartphone, o como compañías de tecnología con bots, algoritmos y data analytics, o de aplicaciones industriales con automatizaciones productivas y robots que eliminan el error humano, ahorrando en el proceso millones de dólares.

Esta dependencia hace que nos imaginemos el peor escenario, o bien subrayemos los riesgos y peligros de la inteligencia artificial; la aparente amenaza que puede llegar a representar para la especie humana si es aplicada para fines perversos, como “armas autónomas programadas para matar…extremadamente difíciles de apagar” como lo detalla el Instituto del Futuro de la Vida. De igual forma, la inteligencia artificial reemplaza/elimina miles de empleos, lo cual es visto como una amenaza para los empleados de empresas de corte industrial, generando fuertes ahorros para las empresas que desarrollan o adquieren estas tecnologías para sus procesos productivos.

Y es aquí donde convenientemente nos separamos los humanos de las máquinas, como si estuviera fuera de nuestras manos el emplearlas para el bien común o para mejorar nuestra calidad de vida. ¿Por qué entendemos la inteligencia artificial como algo inherentemente no-humano, cuando somos nosotros mismos los que la ideamos, desarrollamos, y explotamos para beneficio (o deterioro) propio?

No olvidemos que todo lo que estas máquinas logran son directa o indirectamente el resultado de la creatividad y el intelecto humano – independientemente de si llegan a superarnos en un futuro, nosotros somos los responsables de emplearlas para nuestro bien, nosotros somos los que conscientemente desarrollamos tecnologías que eliminarán empleos, quitarán vidas, o podrán no poder ser controladas ni por nosotros mismos.

En paralelo con este pensamiento, Shimon Whiteson, investigador de la Universidad de Amsterdam, argumenta que los humanos y las máquinas gradualmente están “rápidamente convirtiéndose en una sola unidad cognitiva” que trabaja de forma unida. Un claro ejemplo de esta relación, dice Whiteson, es el humano y el smartphone, que cada vez más se vuelve una extensión de nuestra mente, ya sea a través de los asistentes personales, los buscadores y las aplicaciones de mensajería, entre otras.

Ante este tipo de cuestiones, me pregunto, qué tan artificial es realmente la inteligencia artificial, si somos los humanos los que la desarrollamos, para hacer labores que nosotros le asignamos, para generar beneficios que nosotros gozaremos, con el fin de que tengan impactos en nuestro mundo. Entiendo que todo esto se logra a través de sistemas, computadoras, robots, et. al. que obviamente no son seres vivos, pero tomando en cuenta la mano que llevamos en el desarrollo (y posteriormente el desempeño) de la inteligencia artificial, es hora de considerar un cambio de nombre a algo que nos implique como responsables directos de los impactos – positivos o negativos – que tiene y tendrá la inteligencia artificial en nuestras vidas.

Esta inteligencia es solo una representación más del intelecto humano, y debe ser vista como tal. Es hora de que nos demos cuenta que el futuro de la humanidad se verá iluminado u obscurecido por nosotros mismos, y no por entes artificiales cuya inteligencia teóricamente nos superará en unos años. Está en nosotros buscar hacer el bien con las herramientas que tenemos a nuestra disposición, o bien aceptar que los peligros a nuestra existencia estuvo de igual forma, en nosotros mismos.

Referencias:

https://www.britannica.com/technology/artificial-intelligence

http://www.businessinsider.com/human-survival-ai-cyborgs-2015-10

https://www.forbes.com/sites/bernardmarr/2018/02/14/the-key-definitions-of-artificial-intelligence-ai-that-explain-its-importance/#378979364f5d

https://www.techopedia.com/definition/190/artificial-intelligence-ai

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