Se dice que toma sólo 3 pasos para formar un hábito: un trigger, la acción y una recompensa.

Siempre me he considerado una persona positiva, entusiasta y alegre. Soy de esas personas que prefiere ver el vaso mitad lleno que mitad vacío. Sí tengo días malos, momentos en la vida en los cuales me cuesta mucho trabajo balancear todas las emociones que siento, pero al final del día, logro vivir la mayor parte de mi día con una sonrisa. ¿A qué se debe?

Nunca me había dado cuenta de que la felicidad es en realidad un círculo virtuoso; la felicidad, genera más felicidad. Así como dicen que con dinero es más fácil hacer más dinero: la vida de Warren Buffet lo comprueba, yo pienso lo mismo de la felicidad.

Piénsalo así. 

Cuando algo pasa en la vida, podemos siempre ver el lado negativo o bien, el lado positivo. Siempre hay un lado positivo a todo. Me cortó mi novia, lo bueno es que no voy a perder más tiempo con alguien que no quiere estar conmigo. Se me cayó el helado, lo bueno es que no voy a engordar. Choqué mi coche y fue perdida total, lo bueno es que estoy vivo y salí ileso. Perdí mucho dinero en mi primer negocio, lo bueno es que aprendiste mucho y no cometerás los mismos errores (o bueno eso espero, aunque eso es para otra historia). No tuve muchos likes en mi foto de Instagram, lo bueno es que ya se que a mi comunidad no le gustan las fotos de flores.

Si nos hacemos el hábito de afrontar situaciones de nuestra vida diaria, desde momentos banales hasta importantes tragedias, y les vemos el lado positivo, podremos sonreír, agradecer lo que tenemos y distanciarnos un poco de la situación para encontrar el debido peso del sentimiento. Una situación a la vez, viendo el lado positivo de las situaciones, terminamos reflexionando acerca de los hechos y sonriéndole a la vida. El resultado: endorfinas. Estudios demuestran que la felicidad se crea cuando hay mayor presencia de 4 químicos segregados por el cerebro: endorfinas, serotonina, dopamine y oxitocina, los cuales podemos incrementar a través de formas distintas y en este sentido, inducirnos la felicidad.

Se necesita ser feliz para ser feliz.

Hay otra capa del concepto de hábito que tiene que ver con lo que piensas. Los pensamientos también son hábitos, los cuales posteriormente se convierten en actos. Cuando estamos constantemente pensando en que es un mal día, vamos a encontrar cosas para comprobarnos a nosotros mismos que efectivamente, hoy es un mal día. Lo mismo pasa con los pensamientos positivos. Si nos formamos el hábito de permitirnos ser felices, de despertar por la mañana y agradecer el sol, el aire que respiramos, el desayuno que tenemos, nuestra familia, amistades, salud y nuestro hermoso cuerpo, tendremos como recompensa un sentimiento de bienestar y felicidad. Es más fácil construir felicidad sobre la felicidad. 

Ojo, todo esto no significa que no habrán sentimientos negativos, malos momentos y situaciones difíciles. Pero ante lo negativo, usa la estrategia del hábito para salir del momento. Te invade un sentimiento negativo, detente un segundo, analiza cuál es ese sentimiento, entiéndelo, llega al fondo del mismo, cuestiónate por qué, pon las cosas en perspectiva y encuentra lo positivo de la situación, lo que sí te saca una sonrisa y quédate ahí. Listo, acabas de iniciar el camino hacia el hábito de ser feliz. 

El trigger: cualquier emoción. 

La acción: análisis a profundidad para poner las cosas en perspectiva.

La recompensa: una sonrisa.

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