¿Vivir para Trabajar o Trabajar para Vivir?

Conforme las empresas se van adecuando a las nuevas generaciones, el ritmo laboral también se ve afectado por las necesidades y exigencias de los empleados más jóvenes; la nueva generación laboral.

Y es que como ahora todo gira en torno al bienestar y a la salud, cada vez más los jóvenes buscan un equilibrio entre su vida profesional y laboral. Mientras que hace unas décadas los profesionistas se jactaban por trabajar largas horas todos los días y mostrarse frente a sus compañeros como los empleados más comprometidos con la empresa, ahora los jóvenes adultos buscan reducir sus horas de trabajo o tener horarios flexibles o la posibilidad de trabajar remotamente para pasar más tiempo con sus familias o para poder hacer ejercicio o viajar más.

Las empresas han tenido que adaptarse a este nuevo estándar, buscando siempre mantener a sus empleados felices en su entorno laboral para que generen buenos resultados y se mantenga un buen nivel de productividad.

Es por esto que ya no resulta raro que las empresas tengan la opción de trabajo remoto, donde sus empleados pueden seguir trabajando con su laptop desde cualquier lugar que tenga conexión a Internet. Esto ha detonado todo un movimiento de profesionistas que trabajan y viajan al mismo tiempo: los nómadas digitales.

También hay empresas que señalan una hora tope de trabajo, donde nadie puede estar en la oficina después de una hora determinada, esto con la idea de que sus empleados tengan más tiempo para su vida personal. Hay un estudio de diseño en Holanda que ha instalado sesiones de meditación al final de cada día laboral, para asegurarse que sus empleados salgan de la oficina más relajados. En el artículo de CNBC, “Disappearing Office Aims to Increase Work Life Balance”, habla de cómo los empleados de esta empresa se sienten más relajados al cerrar así su sesión laboral y antes de volver a casa.

Otra forma en la que las empresas han buscado la manera de cuidar de sus empleados es reduciendo el número de días laborales, donde trabajan una o dos horas más de lunes a jueves y tienen el viernes libre. De esta manera sus días laborales no se ven tan afectados por una o dos horas más en la oficina, y así tienen un fin de semana de 3 días que les da más tiempo de despejarse y disfrutar de otras actividades.

Este tipo de iniciativas ya han sido probadas en otros países. Por ejemplo, el gobierno de Utah en Estados Unidos lo hizo con sus empleados y vio resultados favorables, con un mejor nivel de desempeño de sus empleados, según el artículo de CNN, “The Four-Day Work Week”. Este mismo artículo dice que tuvieron que frenar este esquema de trabajo debido a que no era compatible con las necesidades de los usuarios de este servicio. Pero solo muestra que es cuestión de que la mayoría de las empresas se adecúen a este esquema de trabajo y alineen su dinámica las unas a las otras para que pueda funcionar.

Debido a que nuestra expectativa de vida es cada vez más alta, ya no esperamos jubilarnos a los 50 años, como antes. Según escribe Dominic Basulto en “Why a Three-Day Workweek Would be Good for Innovation”, ahora estamos dispuestos a trabajar por más años pero con un horario o semana menos pesada.

Claro que todo este tipo de iniciativas tienen un impacto en las finanzas de las empresas. Como lo explora el artículo de “The Four Day WorkWeek” de The Sydney Morning Herald, otras beneficios que se perciben a raíz de una semana laboral más corta son mejores condiciones ambientales, ya que el tráfico en las ciudades sería solamente de lunes a jueves, mejores vialidades debido a un menor uso, y empleados más felices.

También existe una reducción de gastos por rotación de personal, ya que sus empleados están más descansados y felices, tienen la mente más despejada y pueden trabajar mejor y ser más eficientes. También se sienten más comprometidos con la empresa que se preocupa por su bienestar, por lo que están más motivados a esforzarse con su trabajo y a ser más productivos.

Tan es así que es uno de los factores determinantes para les empresas que tienen el certificado de Great Place to Work, que se encarga de calificar la calidad de condiciones laborales dentro de las empresas. Ser reconocidas por este certificado las coloca como una empresa humana, que se preocupa por sus empleados y por lo tanto jala el mejor talento.

Sin duda alguna, lo mejor que puede hacer una empresa es invertir en el bienestar de sus empleados, que son el motor de la empresa.

 

Bibliografía

Adoniz, James. “The four-day work week”. The Sydney Morning Herald (2010). 30 abril, 2018. https://www.smh.com.au/business/small-business/the-fourday-work-week-20100702-zqxz.html

Basulto, Dominic. “Why a global three-day workweek would be good for innovation”. The Washington Post (2014). 30 abril, 2018. https://www.washingtonpost.com/news/innovations/wp/2014/07/30/why-a-global-3-day-workweek-would-be-good-for-innovation/?utm_term=.2ff676e3f29d&noredirect=on

Holliday, Katie. “Disappearing Office Aims to Increase Work Life Balance”. CNBC (2014). 30 abril, 2018. https://www.cnbc.com/2014/09/22/disappearing-office-aims-to-increase-work-life-balance.html

Kurtz, Annalyn. “The four-day work week”. CNN (2013). 30 abril, 2018. http://money.cnn.com/2013/07/09/news/economy/shorter-work-week/

Villeminot, Florence. “35-hour week: Do the French really work less?” France24 (2016). 30 abril, 2018. http://www.france24.com/en/20160225-french-economy-martine-aubry-35-hours-work-week-productivity-life-balance

 

 

 

 

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